Paseando por Cádiz elijo mar, bahía u océano. Elijo arquitectura, La Habana o Rabat. Y en vísperas del Carnaval puedo elegir entablar conversación con gente de cualquier nacionalidad. Y es que esta isla
totalmente ocupada de edificios, pequeño Manhattan español, da para muchas experiencias. Yo quiero a esta ciudad porque en ella nadie es forastero. Nadie cuestiona a nadie. Nadie pregunta al que a ella peregrina. Es que Cádiz es la ciudad más antigua de Europa, y eso le ha dado mucha sabiduría.
Cádiz, ¿qué voy a hacer si me faltas?, ¿qué tienes que a todos cautivas? Siendo ciudadano tuyo me siento más cerca de Buenos Aires que de París o Londres, porque tú eres un trocito de las Américas que no perteneces a nadie y a la vez a todo el Mundo.
Cádiz te quiero, barrio a barrio.