La peor actriz del 2001 lo intentará de nuevo. No contenta con el estrepitoso fracaso anterior, la cantante Mariah Carey volverá a protagonizar una película. Pero esta vez no estará basada en su vida y quizá tenga así más posibilidades de no hacer el ridículo.
Fue en septiembre de 2001 cuando se estrenó “Glitter” y desde el primer momento se vio que la película se convertiría en un gran fracaso de taquilla. Inspirada claramente en la propia vida de Carey, contaba la historia de una chica que alcanza el estrellato en la canción casi de la noche a la mañana.
Los críticos de cine se lo pasaron en grande con el film. “Tan fresca como la comida china que se queda en la parte trasera del frigorífico durante varios meses” fue una de las descripciones empleadas. Se consideró sólo apropiada para “fans desatadas de Carey, niñas de 11 años y cualquiera lo bastante desesperado para huir del terror de la semana anterior”.
Más allá de los diálogos ridículos, las escenas forzadas y las limitadas cualidades de la cantante como actriz, la película llegó a las salas en el peor momento posible: sólo unos días después de los atentados del 11-S. La gente no estaba para fábulas de cenicientas musicales.
Con o sin terrorismo, en los premios Razzies (a las peores películas del año), Mariah Carey se llevó el galardón a la peor interpretación. El film obtuvo en la práctica otro derecho que no está al alcance de muchas creaciones cinematográficas. Creó una expresión. “Pulling a Glitter” significa realizar una interpretación horrorosa.
Ahora, tras varios años de espera, Carey dará otra oportunidad a su carrera en la pantalla. Su nueva película se llamará “Tennessee” y será una historia, probablemente lacrimógena, sobre una familia golpeada por una enfermedad. La cantante interpreta a una camarera que emprende un viaje para encontrar a su padre. Tiene que informarle que su hermano sufre leucemia y que podría necesitarle para un trasplante de médula.
Los Razzies ya están esperando a Mariah Carey.

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