El gobierno mexicano inició una campaña contra el acoso sexual en la que se vale de muñecas inflables de las que se adquieren en las tiendas de juguetes sexuales.
Un aviso de televisión muestra en primer plano a una de esas muñecas vestida como oficinista, y un hombre se le acerca por detrás y le acaricia un hombro.

En otras escenas, aparecen similares muñecas, pero con distinta vestimenta, y al final una voz dice: "Ninguna mujer debe ser tratada como un objeto. El acoso sexual es denigrante y es un delito".

La campaña incluye -además del anuncio televisivo- el despliegue de carteles en la calle, en la red de transporte público y en la radio.

Alentando denuncias

Patricia Espinosa, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres -el promotor de la campaña- dijo que el propósito es "visibilizar la problemática" para prevenir la incidencia del acoso sexual y alentar la presentación de denuncias.

Espinosa reconoció que el uso de las muñecas inflables "causará polémica, pero nuestro propósito es que se tome conciencia" del problema, que según el instituto afecta a casi una de cada dos mujeres que trabaja.

Aunque la funcionaria aclaró que no hay cifras oficiales sobre el número de casos de acoso sexual contra la mujer existen estimaciones procedentes de datos de encuestas en algunas empresas, donde el 46% de las empleadas dijo ser víctima de hostigamiento.

Sin embargo, de acuerdo con Espinosa, son pocas las mujeres que se atreven a denunciar a su acosador por temor a represalias.

El Código Penal mexicano establece multas e incluso penas de cárcel en algunos estados, para quienes incurren en acoso sexual.