La erección se produce cuando el cerebro envía un mensaje hacia las células nerviosas del pene y estimula la liberación de óxido nítrico, una sustancia química que dilata los vasos que suministran la sangre al pene. Como resultado, las cámaras centrales del tejido esponjoso en el pene (los cuerpos cavernosos) se llenan con sangre, lo que a su vez comprime las venas que permiten a la sangre abandonar el pene. El flujo aumentado de sangre a las cámaras del pene no puede escaparse, lo que causa que el tejido esponjoso en el medio del pene se hinche aún más y hace que el pene se vuelva un palo rígido. Hay ciertas cosas que pueden salir mal en este proceso, algunas de las cuales se describen en la página Andropausia. Pero estaría equivocado en presuponer que las dificultades eréctiles están solamente reservadas a hombres mayores que, digamos, cuarenta, porque pueden afectar a hombres de cualquier edad. De hecho el stress, la ansiedad - especialmente la ansiedad por el rendimiento en situaciones sexuales - una enfermedad, etc., puede reducir la capacidad del hombre de lograr una erección.

Pero retornemos a la historia. Asumiendo que su pene se hincha con sangre, y que su erección es dura y firme, o, si usted está en la mediana edad o mayor, quizá ligeramente menos firme que alguna vez, está bien en la fase de excitación. Esta puede durar mucho tiempo, aunque es probable que un hombre excitado pero que no llega al clímax pierda su erección después de un tiempo. En la literatura a esta fase se la conoce como meseta, y se considera que dura tanto como continúe la excitación sexual y no ocurra el orgasmo. En algunos hombres, particularmente los jóvenes, es posible que la excitación se vuelva tan intensa que una eyaculación espontánea toma lugar, en la cual el cuerpo, más bien inconvenientemente y quizás embarazosamente, causa espontáneamente la conclusión del proceso de excitación, sin mencionar una carga extra de lavado o limpieza a seco.

La fase de excitación puede ser una experiencia gratificante por derecho propio, porque durante esta fase su cerebro produce endorfinas naturales que son componentes del propio cuerpo parecidos a la morfina. Adicionalmente, desde ya, la sensación de una erección puede ser placentera, al presionar sobre las partes sensibles de la cabeza del pene. Cuanto más se prolonga la fase de excitación, más intenso será el orgasmo al acabar finalmente. En realidad vale la pena sacrificar el rápido placer (aunque sea intenso) de un rápido orgasmo por el mayor placer de uno logrado después de una excitación de una hora o dos. La razón para esto es que cuanto más prolongada sea la fase de excitación mayor es el volumen de líquido seminal que será eyaculado después, porque la próstata y otras glándulas del sistema reproductivo del varón tienen más tiempo para producir sus fluidos. Entonces, cuando toma lugar la eyaculación, el mayor volumen de fluido producirá contracciones más placenteras - así como una impresionante lluvia de eyaculación.

Mi experiencia es que no importa cuán satisfactorio pueda ser un orgasmo obtenido rápidamente, una o dos horas consumidas mimándose y besándose en el sofá mejora realmente las cosas tanto para el hombre como para la mujer (quien, como todos sabemos, necesita generalmente mucho más juego romántico previo para obtener el mismo nivel de excitación que su hombre, de todos modos) para que el volumen del líquido eyaculado sea mucho mayor y, como sugiero arriba, para producir también un orgasmo más intenso.

Orgasmo
La fase siguiente a la excitación sexual es el orgasmo, que usualmente va acompañado de la eyaculación en el hombre. ¿Hay alguna diferencia entre el orgasmo y la eyaculación? Es una cuestión interesante. Estamos tan acostumbrados a asumir que vienen juntos - y a estar satisfechos con esta situación - que la mayoría de los hombres jamás intentan explorar la posibilidad que ellos puedan no estar tan unidos como generalmente suponemos. Sin embargo, como veremos, puede haber realmente algún fundamento en la idea que un hombre puede experimentar orgasmos múltiples.

Un orgasmo no puede ser detenido una vez que ha comenzado, porque es un proceso involuntario de contracción muscular y liberación de tensión. Pero un hombre puede controlar cuán rápidamente alcanza el orgasmo de varias maneras. La más obvia, es que él puede incrementar la presión sobre su pene haciendo los empujones más profundos o fuertes durante el coito, o por mano más vigorosa durante la masturbación, o teniendo un masaje de próstata de su pareja a través del perineo o a través de la pared interna del recto insertando un dedo a través del ano. Otra manera es contraer los músculos internos que van desde el hueso pélvico hasta el pene, un movimiento que tanto aumenta la velocidad del orgasmo como lo hace más intenso. Esta es la base de los así llamados ejercicios de Kegel, que se usan cuando las mujeres tienen debilidad en el control de la vejiga. En los hombres, aprender a contraer y fortalecer estos mismos músculos resulta en orgasmos mucho más intensos y una eyaculación mucho más potente.

Una vez que el nivel de estimulación ha alcanzado un punto que se inicia la fase final de la excitación sexual, su cuerpo se prepara para el gran climax de muchas maneras. Aumentan la presión sanguínea y el ritmo cardíaco, la respiración se hace más profunda y fuerte, y pueden ocurrir contracciones involuntarias de músculos a través de todo el cuerpo, un fenómeno que podría interpretarse como un impulso a penetrar más profundamente en el cuerpo de su pareja, incrementando así la probabilidad de que su semen sea depositado exitosamente dentro de ella. El hombre puede abrazar sus brazos involuntariamente alrededor de su pareja y sostenerla firmemente, otro reflejo que pienso que deriva de nuestros ancestros animales - ¡lo último que quiere es que su pareja se escape en el momento de la eyaculación, después de todo el esfuerzo puesto en llevar su semen dentro de ella! Sé que esto no suena muy romántico, pero no podemos escapar al hecho que el sexo evolucionó para la reproducción, y mucha de su herencia histórica aún determina cómo lo hacemos, aún cuando lo hacemos por placer.

Inmediatamente antes del orgasmo mismo, el fluido seminal se acumula en el bulbo de la glándula próstata. Esto produce esa sensación familiar de eyaculación inminente - uno de los momentos más hermosos de ser un hombre. Entonces, en el momento del orgasmo, los testículos se acercan al cuerpo, el tracto urinario que conduce a la vejiga se cierra de manera que el semen tiene que salir del cuerpo a través del pene, más que pasar directamente a la vejiga, y toma lugar una serie de contracciones musculares que constituyen realmente el orgasmo. Estas contracciones ocurren en los músculos de la base del pene, los músculos del tronco del pene, alrededor del esfínter anal, el músculo pubococcígeo, y los músculos del recto - se contraen alrededor de ocho veces, quizá ligeramente más o menos, a intervalos de ocho décimas de segundo, y al hacerlo se expele el fluido seminal que contiene esperma. Estas contracciones pueden llevar a que el esperma se dispare o simplemente gotee, dependiendo de la condición de los músculos, del tiempo desde la última eyaculación, y del volumen de fluido que que se ha acumulado durante las fases previas de excitación sexual.

Los orgasmos, sin embargo varían. ¡No son todos sucesos que destrocen la tierra! Hay muchas razones por las que unos no son tan buenos como otros, seguro. Quizá una de las razones principales sea que involucran a todo el cuerpo, y entonces cosas sencillas como niveles de cansancio, fatiga, relajación y stress tendrán todos impacto en la intensidad de la experiencia. Obviamente, también influirá en su nivel de excitación y, en la intensidad de las sensaciones durante el sexo, cuán excitado o caliente se sienta usted. Un indicador de la intensidad del orgasmo de una persona es el grado en que los músculos faciales experimentan contorsiones o la sonoridad de sus gemidos involuntarios en el momento en que llegan.