
Un municipio de California se convierte en el primero del mundo que declara la prohibición absoluta de fumar, incluso en plena calle
La ciudad norteamericana de Calabasas, en California, se convertirá a partir de hoy en la ciudad del mundo con mayores prohibiciones para fumar.
Ubicada a 50 kilómetros al noroeste de Los Angeles, Calabasas pondrá desde hoy en marcha una nueva medida aprobada el mes pasado por el ayuntamiento de la ciudad que la convertirá así en «la primer ciudad libre de humos en el país».
Una prohibición, la de fumar en cualquier espacio público, ya sea cerrado o al aire libre, calle, plaza o edificio, que tendrá como consecuencia que las personas que violen dicha disposición podrían enfrentarse a multas de 500 dólares y, si son reincidentes, serían llevados a prisión, tal y como establecen las cláusulas de la nueva ordenanza.
Pensando en los miles de ciudadanos para los que dejar de fumar supone algo más que un reto, las autoridades de Calabasa han reservado por el momento pequeñas áreas situadas en algunas esquinas de la ciudad, destinadas a los fumadores.
A pesar de ello, la ciudad ya está inundada con carteles que rezan frases como «los fumadores no son bienvenidos» y otras que les recuerden, tanto a los residentes como a los foráneos, que no pueden violar la ley.
La nueva prohibición de fumar en lugares abiertos no hace sino reforzar el paquete de medidas que previamente habían sido aprobadas por las autoridades de la ciudad en las que se impedía fumar en edificios públicos, paradas de autobuses, parques públicos y otras áreas donde pudieran estar presentes personas que no fuesen fumadoras.
Todo por una queja
La medida que hoy entra en vigor surgió por iniciativa de una estudiante, Margo Arnold, quien presentó una queja a las autoridades en la que manifestaba que, aunque ella no fumaba, cuando salía a comer a la calle no podía disfrutar de su almuerzo al estar rodeada de fumadores. «Cuando estoy sentada en un banco del parque hay mucho humo de fumadores por todas partes y me siento acongojada de sólo respirar humo», explicó la joven.
El alcalde de Calabasas, Barry Groveman, aseguraba que con estas disposiciones la ciudad estaba protegiendo la salud de sus ciudadanos, ya que, en enero pasado, California había declarado el humo de los cigarrillos como un tóxico contaminante equiparable al humo de los coches.
«Esta nueva medida no prohíbe los cigarros, simplemente hemos limitado la exposición de la gente al humo del tabaco en todos los lugares que son públicos, como la calle», aclaraba el alcalde.
La nueva ley aplicada en Calabasa es la primera en el país en prohibir que se fume en cualquier área pública al aire libre por considerar que otros ciudadanos pueden molestarse por oler a tabaco o inhalar el humo de un cigarrillo.
Al final, la ley prohíbe consumir tabaco en calles, plazas, parques, zonas exteriores de los edificios, restaurantes, patios, centros comerciales y áreas comunes de urbanizaciones o edificios de viviendas... es decir, en todas partes menos en la propia casa.
Al aprobar la disposición, el alcalde recordó que 52.000 no fumadores mueren al año por el humo que causan otras personas.
