Si vives de alquiler, puedes tener problemas con el casero. Si haces reformas en la casa, el conflicto está casi asegurado. Y parece que si te llamas Prince, no sólo no te libras, sino que hasta puedes acabar en los tribunales.

El casero de Prince, que no es otro que el jugador de la NBA, Carlos Boozer, de Utah Jazz, le ha demandado por ciertas obras sin permiso que el cantante ha llevado a cabo en la vivienda arrendada en Hollywood. Le acusa de haber repintado partes de la fachada "con el símbolo de Prince" y el número 3121. Y de color púrpura.

El inquilino no tiene derecho a estos cambios, a pesar de pagar 70.000 dólares al mes por una mansión de diez dormitorios y once cuartos de baño.

3121 es el nombre del nuevo disco del cantante de Minneapolis. Y aquí es donde entra la promoción del album. Prince tiene previsto celebrar un concierto privado en esta mansión para aquellos fans que encuentren una entrada especial, de color púrpura, claro, dentro del CD.

Boozer debe de estar sudando sólo con pensar en el concierto.