
Mientras en España celebramos las fiestas de primavera, en Japón sacan en procesión a “San Pene” en un desmadrado festival en honor de la deidad femenina Tamahime-no-mikoto, una de las muchas del archipiélago. El 6 de abril rinden en Kawasaki tributo a la diosa, pero las manifestaciones de devoción fálica se extienden a lo largo de marzo y abril en otras localidades. El protagonista es un inmenso falo; soportado a espaldas de un nutrido grupo de voluntarios costaleros, es trasladado de templo en templo al ritmo de la música local taiko y de los efluvios del sake, que tiene mucho que ver en tan inmenso despendole colectivo. Los nativos aseguran que esta manifestación popular, inscrita dentro de la tradición sintoísta, proporciona suerte y favorece la fertilidad en ambos sexos.

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