Hay tres maneras de obtener música para escuchar en el ordenador; dos legales, y una ilegal. La facilidad de acceso y uso, los precios y los riesgos legales de cada una son diferentes.

Lo obvio, complicado
La forma más sencilla de conseguir música digital es con el CD original, que podremos escuchar o copiar en el disco duro, comprimido en algún formato como el MP3. Es legal, aunque las discográficas están dificultándolo.

Hay en el mercado CDs diseñados para no sonar en los ordenadores, y así impedir su copia. Esos CD, que a veces no están etiquetados, sólo pueden escucharse en un reproductor musical de CD.

Esto supone un atentado a los derechos del consumidor, ya que te venden menos de lo que pagaste, a veces bastante menos: tampoco suenan en los reproductores de coche o portátiles.

Comprar on-line También se puede ir a una tienda on-line. Ya hay establecimientos con amplios catálogos, precios razonables y servicio adecuado. De hecho el pasado año se vendieron diez veces más canciones que en 2003, según la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI por sus siglas en inglés).

La consultora Jupiter estimó en 330 millones de dólares (251 millones de euros) las ventas durante 2004, seis veces más que en 2003; el 1,5% de las ventas totales.

Las tiendas actuales son 'liberales' en el uso, han bajado los precios (0,75 euros por canción) y agrupan catálogos de varias discográficas, facilitando localizar la música que se quiere.

El líder pertenece a una empresa informática: iTunes Music Store de Apple. Con su catálogo de un millón de canciones; su precio y su razonable sistema de protección anticopia (DRM en sus siglas inglesas), iTunes ha vendido más de 300 millones de canciones.

Pero ahí no es donde Apple gana el dinero. iTunes sirve para facilitar la venta de iPods, los muy estilosos (y exitosos) reproductores digitales de Apple. Es posible escuchar la música de iTunes en un ordenador (Mac o Pc) con un programa gratuito. Pero la idea es oírla en el iPod, (classic, Photo, Mini o Shuffle). Estos reproductores no son baratos, pero son los líderes de su mercado.

Sin embargo, la tienda no carece de inconvenientes. Rellenar un iPod de 40GB en iTunes podría costar 7.440 euros, aunque la cifra no es realista: lo normal es volcar al iPod la colección de CDs. Es mucho más barato, pero lleva tanto tiempo que hay negocios caseros que se dedican a ello.

Además, los sistemas DRM de iTunes limitan el número de máquinas a las que se puede copiar la música (5) y las veces que se puede pasar a CD (7). Pero en general el éxito habla: iTunes funciona, y gusta.

Los aspirantes Detrás, a mucha distancia, están los demás: MSN Music, lanzada en septiembre de 2004 con el poder de Microsoft detrás, pero con un catálogo más reducido; Napster 2.0, que confía en una campaña publicitaria millonaria y un nuevo servicio de suscripción para arrebatarle cuota a iTunes; la británica OD2, líder en Europa a través de varias marcas, que ha optado por el streaming barato (0,01 euro/canción sin derecho a grabarla)...

P2P: ilegal pero más emocionante
Los sistemas de intercambio de archivos de música entre colegas son la pesadill de la industria discográficas desde hace años. Y ahora también de la cinematográfica.

El intercambio de música en la Red es más antiguo que la web; allá por los primeros noventa, en los grupos de noticias y el chat IRC, se practicaba un animado pero limitado trapicheo de MP3.

La cosa no empezó a desmadrarse hasta 1997, cuando explotó Winamp, un eficaz reproductor de MP3 para Windows. Millones de personas se lo descargaron y empezaron a ripear (convertir música en MP3) sus CD. Su éxito fue tal, qeu en 1999 la palabra MP3 superó a sex en las búsquedas de la Red. Pero lo peor estaba por llegar.

Napster, el pionero A principios de 1999 un estadounidense llamado Shawn Fanning, harto de buscar MP3 en la Red, construye un programa para buscar por nombre del grupo o de la canción en una base de datos. Esa base de datos sabe quién tiene qué, pero la música está en los ordenadores de los participantes: el intercambio se produce de usuario a usuario. La idea se llama P2P (peer to peer o 'de colega a colega'), y el programa se llamaba Napster.

En dos años Napster alcanza 65 millones de usuarios. Seis meses más tarde, en la quiebra por las demandas de las discográficas y desguazado, se vende su marca. Hoy Napster 2.0 nada tiene que ver con el original. Pero sus mejores herederos están matando a la industria fonográfica (RIAA y SGAE).

Gnutella y cía. El P2P no murió con Napster: se hizo más insidioso. En marzo de 2000 nació Gnutella, un programa P2P sin base de datos central. Todo el proceso se hace de usuario a usuario, por lo que la industria musical no tuvo tan fácil como con Napster lanzar a sus abogados cargados de demandas. Tras Gnutella nacieron decenas de redes, como Kazaa, AudioGalaxy, WinMX y eDonkey, sin olvidar BitTorrent (que usa un sistema algo distinto) para películas. Se calcula que Kazaa ofrece 30.000 millones de ficheros de música, películas, programas, juegos... Jurídicamente es ilegal, pero al no haber intermediario, hay que demandar al usuario final. La industria ha demandado ya a miles (3.600 en EEUU, incluyendo niñas de 12 años y ancianas fallecidas), pero es caro, complejo y da muy mala imagen.

En Europa la cosa se complica aún más; es posible, pero poco probable, que le detecten y denuncien a uno entre los quizá 100 millones de participantes en redes P2P.

Y ahora... La situación actual es la siguiente: cualquiera puede utilizar uno de estos programas para bajarse casi cualquier cosa. ¿La segunda temporada de Sexo en Nueva York? Paciencia y banda ancha. ¿La discografía completa de Radio Futura, con las carátulas de los discos? Son 'apenas' 700 megas. En España distintos estudios calculan que entre el 22% y el 38% de los usuarios utilizan P2P. Es probable que sean más