Llega la séptima versión de uno de los videojuegos más conocidos Tomb Raider, el de la principal heroína de los juegos de ordenador. En su presentación en Madrid la arqueóloga armada Lara Croft cobró vida en el cuerpo, cómo no, de una modelo.

Lara Croft ha convertido sus videojuegos en una de las sagas más vendidas. Para promocionar la séptima entrega de sus aventuras, la heroína digital ha buscado un clon en el mundo de las de carne y hueso.

Esta modelo británica se ha enfundado el traje de la reina de los videojuegos. La tela es estrecha, pero el desafío es muy amplio porque esta joven de 20 años, prácticamente desconocida, deberá demostrar que está a la altura de sus antecesoras, sobre todo de una:

La actriz Angelina Jolie ha llevado al juego a los puestos más altos de la taquilla. Y aunque de momento la nueva Lara Croft no protagonizará películas, asegura estar entrenada para enfrentarse a los malos.

La heroína que no le teme a nada lleva diez años contoneándose entre consolas. Su historia refleja perfectamente la evolución de los videojuegos: desde aquella primera entrega en 1996 su aspecto de polígono de silicona se ha suavizado mucho. Supuestamente ronda los cuarenta años, pero la Lara de hoy está mejor que antes. A pesar de los recelos que puede despertar su imagen, el 25 por ciento de quienes juegan con ella son mujeres.