"Irán, ¿próxima parada?", pregunta desde su portada la revista The New Yorker.
Por su parte, The Washington Post afirma que Estados Unidos "estudia acciones militares contra Irán", con la pretensión de disuadir a a Teherán de continuar con sus planes de desarrollo nuclear.
Ambos medios citan fuentes de altos funcionarios de la administración estadounidense.
El Gobierno estadounidense niega que esta información sea cierta.
Ambas publicaciones indican que los ataques "no se realizarían a corto plazo", pero que la administración del presidente George W. Bush "los considera como una opción posible" y prevé usarlos como una amenaza "para convencer a Irán de que esto es algo cada vez más serio".
La revista The New Yorker publicará en su edición del 17 de abril un reportaje del periodista y autor estadounidense Seymour Hersh, con importantes contactos en el Pentágono y los servicios de espionaje, quien asegura que los ataques de EEUU serían "nucleares".
Bush, inquieto
De acuerdo con Hersh, el presidente Bush y otros funcionarios de la Casa Blanca están inquietos con el político ultraconservador iraní Mahmoud Ahmedinejad, al que en "privado califican de un nuevo Hitler".
Hersh, el periodista que reveló los abusos que se cometían en la prisión iraquí de Abu Ghraib, señala que las Fueras Aéreas de EEUU elaboran actualmente una serie de "listas de objetivos", mientras algunos equipos de tropas de combate estadounidenses se encuentran en secreto en Irán para recoger información "sobre el terreno y contactando con grupos étnicos antigubernamentales".
Un consultor gubernamental, citado por Hersh, señala que Bush cree que debe hacer "lo que ningún republicano o demócrata, si salen elegidos en el futuro, tendría el valor de llevar a cabo", y subrayó que "salvar a Irán sería su legado".
Uno de los planes presentados por el Pentágono a la Casa Blanca implicaría el uso de la bomba antibunker con ojiva atómica "B61-11" y uno de los supuestos objetivos sería la planta nuclear de Natanz, a 300 kilómetros al sur de Teherán.
Por su parte, el diario The Washington Post matiza que se descarta una invasión por tierra y que los oficiales militares sopesan alternativas que van, desde un ataque selectivo aéreo dirigido contra emplazamientos nucleares importantes, hasta una campaña con bombas contra objetivos políticos y militares.
Sin embargo, el periódico cita a otros expertos que consideran que los ataques aéreos que sopesa Washington sólo "lograrían retrasar el programa nuclear iraní unos años y exacerbarían la opinión internacional contra EEUU, especialmente por parte de los musulmanes".
"Eso -añade- convertiría a los militares norteamericanos en Irak en un objetivo".
El Gobierno de Estados Unidos está preocupado por el programa nuclear de Irán para producir electricidad, pues, a su juicio, es un pretexto para fabricar bombas.

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