El sueño es eliminar los cables, y de momento despejar bastante la mesa ya es una realidad. Si contamos cables de datos en un ordenador doméstico (monitor, teclado, ratón, impresora, joystick, Internet, altavoces, etc) veremos que hay mucho que eliminar. En todas las distancias se han creado sistemas, basados en radio, para transmitir datos a través del aire.

Distancias cortas: Bluetooth
Tiene nombre de rey danés, es un estándar, ha tardado demasiado y está diseñado para despejar mesas. La idea de Bluetooth es ser barato, consumir poca batería y alcanzar un máximo de 10 metros, para sustituir los cables que conectan teléfonos móviles, PDAs u ordenadores entre sí o con todo tipo de periféricos.

También se usa en redes de área local (LANs), y en 'manos libres' de coche. Bluetooth utiliza la banda 2.45 GHz del espectro radiofónico, que es abierta (no necesita licencia) y por tanto está muy saturada; para evitar interferencias usa técnicas especiales. Bluetooth también puede verificar la conexión entre dos aparatos mediante encriptación. La capacidad de la versión 2.0, que llegará este año al mercado, es de 2 Mb/sg.

Se conocen fallos de seguridad que podrían servir para robar datos. También se conoce un virus que afecta a teléfonos con sistema operativo Symbian, aunque ambos problemas son en la práctica muy restringidos.

Distancias medias: WiFi
Diseñado para redes de área local, IEEE 802.11 es un protocolo abierto que nadie se tomaba en serio. Empresas pequeñas y 'hackers' empezaron a usarlo, y pronto la versión 'b', capaz de velocidades de 11 Mb/sg (mejor que ADSL o cable, peor que una LAN) se extendió mucho.

Su popularidad mejoró con la versión 'g', capaz de 54 Mb/sg, y con el nuevo nombre de WiFi. Hoy es un sistema común en la empresa y se abre camino en el hogar.

WiFi 'b' y 'g' usan la banda de 2.45 GHz (la misma que Bluetooth, los microondas y muchos inalámbricos), y alcanza 40 metros en interiores y cerca de 100 en exteriores, aunque con antenas especiales se han conseguido enlaces punto a punto de más de 100 kilómetros.

Una instalación WiFi consta de un Punto de Acceso conectado al módem o 'router' ADSL o de cable (a veces va incluido en el propio 'router'), y una tarjeta WiFi por ordenador. Estas tarjetas pueden ser internas, o de quita y pon como las PCMCIA de los portátiles. El punto de acceso emite y recibe de tal modo que varios ordenadores comparten la salida a Internet sin problemas (ni configuraciones).

Un ordenador con WiFi detecta automáticamente su presencia, y pregunta al usuario si se quiere conectar.

El principal inconveniente de WiFi es la seguridad; sus protocolos de control de acceso no son muy robustos. Lo cierto es que mucha gente deja sus redes abiertas, a propósito o por descuido, como forma de compartir su acceso a la Red. Así es muy normal encontrar redes WiFi abiertas. Las telefónicas no son felices.