Lo que se podría considerar un antecedente del fútbol, jugado por los mayas hace 3000 años, inició su gira por Alemania.

Imponente es el ingreso de los 12 jugadores a la cancha y los vítores tradicionales del fútbol se reemplazan aquí en Hamburgo en una silenciosa y estupefacta señal de admiración.

Vestidos con espectaculares atuendos tradicionales mayas, con signos de la muerte pintados en el rostro y el cuerpo, los jugadores mexicanos de Pok Ta Pok hacen sentir un poco lo que debería haber sido el ambiente hace 3.000 años, cuando el Pok Ta Pok era menos un juego que un ritual.

Deporte como ritual:

Los organizadores del Mundial de Fútbol Alemania 2006 trajeron al Pok Ta Pok como un antecedente milenario del fútbol. "Pero este deporte es más bien un ritual en honor a la naturaleza", explicó Martín Chávez, el "capitán" del equipo mexicano.

Según los estudios arqueológicos, el Pok Ta Pok se jugó en México y en gran parte de América Central y parece haber sido tan popular en sus días como ahora el fútbol.

Las reglas:

Un aro colgado a tres metros de altura es el arco del Pok Ta Pok; pero a diferencia del fútbol, aquí está prohibido el uso de los pies y aún de las manos. La pelota de caucho puede ser golpeada sólo con el antebrazo, los codos, los hombros o las caderas.

Durante el juego un grupo de severos tambores y algo parecido a flautas reviven el carácter ritual del juego.

Más de una estrella internacional de fútbol envidiaría la enorme habilidad corporal de los jugadores mexicanos para alcanzar la pelota con varias partes del cuerpo. No tanto sin embargo a la otra variante del juego, donde la pelota circula en llamas sobre el campo.

Pero al final del partido no había ningún trofeo ni premiación, sino la culminación del ritual con la ofrenda de la vida de los jugadores.

¿El que gana muere?

La vestimenta de los jugadores impresionó a los presentes.
Hasta ahora los investigadores no se han puesto de acuerdo si los vencedores o los perdedores eran los sacrificados, un detalle que muestra claramente la particular concepción del valor de la vida y la muerte entre los mayas.

Pero el partido inaugural, que terminó 5 a 0 para uno de los grupos, desistió afortunadamente de una escenificación tan realista. En su lugar hubo una recepción para los jugadores encabezada nada menos que por Franz Beckenbauer, lleno de estupor y entusiasmo por un deporte que alguna vez unió la victoria y la muerte.