El líder de los Rolling Stones y el presidente de los EE UU se disputan una lujosa habitación para el mismo día, cuando coincidirán uno en un concierto y el otro en una cumbre internacional.

La lujosa suite de un hotel de Viena ha enfrentado al líder de los Rolling Stones con el hombre más poderoso del mundo, el presidente de los EE UU, George W. Bush.

Ambos pretenden alojarse en la misma habitación del Hotel Imperial de la capital austriaca el 20 de junio, día en el que los Stones actúan en la ciudad y en el que está prevista la cumbre anual de la Unión Europea y Estados Unidos.

El veterano cantante y su grupo reservaron hace semanas la Royal suite, una habitación por la que hay que abonar la nada desdeñosa cifra de 5.200 euros por noche.

Poco después, el equipo del presidente de los EE UU pretendió hacer la misma operación, pero se encontraron con la sorpresa de que la suite ya estaba reservada, con lo que intentaron convencer al cantante y a su grupo para que se fueran a otro hotel.

"You Can't Always Get What You Want", parece ser que le dijo el rockero al político, parafraseando el título de una de las canciones de los Stones. Vaya, que "no puedes tener siempre lo que quieras". Mick Jagger no tenía ninguna intención de buscar otro lugar de alojamiento e invitaba así a Bush a que fuera él quien reservara en otro hotel.

Con su negativa el líder de los Rolling Stones vuelve a dar una bofetada a Bush, que nunca ha sido santo de su devoción.

Jagger ha sido siempre muy crítico con la política de Bush y ha realizado vehementes críticas contra la guerra de Irak.

En el último album de los Stones, A Bigger Bang, hay un tema, Sweet Neo Con, en el que queda patente el rechazo a la política de la Administración estadounidense respecto este conflicto internacional.