
Un concejal del distrito neoyorquino de Queens, Peter Vallone, ha conseguido revivir una vieja aspiración latente en el corazón de la "Gran Manzana", la de convertir a la ciudad de Nueva York en el estado número 51 de la Unión.
Nueva York forma parte del estado del mismo nombre pero cuya capital es Albany, y la de Vallone es, en algo más de siglo y medio, la tercera tentativa "secesionista" de la ciudad de los rascacielos.
Vallone ha asegurado que su proyecto "tiene sentido porque tenemos el tercer presupuesto más alto de la nación, solo por detrás del propio estado de Nueva York y California, además del sexto cuerpo de policía más grande del mundo".
Este concejal considera que el estado de Nueva York ha tratado "de manera injusta" a la ciudad, ya que, según el político, aporta 11.000 millones de dólares más de los que recibe, "y nadie del estado ha podido decirme que nos dan lo que necesitamos".
El concejal también piensa que esta "independencia" dotaría a Nueva York -con más de ocho millones de habitantes la mayor ciudad norteamericana-, de "una mayor representación en Washington" porque el nuevo estado contaría con sus propios senadores en el congreso.
Su privilegiado poderío económico, social e intelectual han concedido históricamente a Nueva York, a la que algunos consideran "la capital del mundo", una "idiosincrasia" propia.
El apoyo del 80% de los neoyorquinos
Vallone preciso que el camino que pretende emprender es presentar su iniciativa a la alcaldía local, que debe crear un comité para evaluarla, y que de aprobarla la sometería a las autoridades estatales de Albany, que a su vez la elevarían al gobierno federal.
"Es un proceso largo y difícil que llevará por lo menos diez años aunque comenzáramos el proceso mañana mismo", ha explicado.
Según las últimas cifras con las que cuenta el político, cerca de un 79 por ciento de los neoyorquinos apoyarían el proyecto secesionista, y entre los nombres preferidos para el nuevo estado sobresalen "Gotham" o "Greater New York".
El nombre de "Gotham" para referirse a Manhattan lo acuño, a principios del siglo XIX, el escritor Washington Irving, autor de "Sleepy Hollow", conocida popularmente como "la leyenda del jinete sin cabeza".
Según la leyenda, el nombre de "Gotham" proviene de "Gotam", una ciudad inglesa ridiculizada a menudo por la supuesta locura de sus residentes y que Irving empleo para referirse a una urbe que a lo largo de la historia se ha caracterizado por ese mismo desvarío, pero aun a mayor escala.
Una versión, la legendaria, que parece confirmar la estrictamente etimológica, ya que "Gotham" vendría a significar en ingles antiguo algo así como "la ciudad de las cabras".
NY nació, coincidencias de la vida, un 11 de septiembre
La bahía de Nueva York le debe su irrupción en los mapas al marinero inglés Henry Hudson, cuyo apellido bautizó el río cuyas aguas bañan Manhattan, que llegó a sus costas en 1609, y más concretamente el 11 de septiembre, una fecha que parece ligada a la historia de la ciudad.
Nueva Amsterdam, el primer nombre con el que se conoció a la "Gran Manzana", se fundó en 1613 y permaneció en manos holandesas hasta 1664, cuando los británicos la renombraron Nueva York, en honor al Duque de York y en cuyo poder permaneció hasta el final en 1783 de la guerra de la independencia.
El primer arrebato secesionista se produjo en 1861, cuando ya se gestaba la guerra de secesión -que estalló ese mismo año- y Nueva York estaba dominada por bandas como los 'Dead Rabits', como reflejó el director de cine Martin Scorsese en "Gangs of New York".
El alcalde Fernando Wood, uno de los numerosos demócratas de Nueva York que simpatizaba con los 'confederados', intentó declararla una 'ciudad libre' para proseguir con el comercio de algodón, lo que levantó las iras de los 'unionistas', que lo impidieron.
Más de un siglo después, en 1967, el escritor Norman Mailer basó su campaña a la alcaldía en la idea de un Nueva York independiente del estado homónimo, en lo que constituyó, hasta el de Vallone, el último gran intento de convertir a la "City" en una ciudad-estado.
