Futbolistas, estrellas de la canción, miembros de la realeza e incluso un hombre que pagó 150. 000 euros por estar allí, acudieron a la fiesta que David y Victoria Beckham ofrecieron en su casa con motivo de la próxima copa del mundo de fútbol
La cuenta atrás para el Mundial de Fútbol en Inglaterra se ha hincado con una fiesta por todo lo alto en la mansión londinense de los Beckham. El capitán de la selección inglesa ejerció de anfitrión en para trescientos invitados en Hertfordshire, vulgarmente conocido como Beckhingham Palace.

Robbie Williams y Bobby Brown amenazaron la velada, cuyo costo se estima en 750.000 euros. También estuvo allí el desconocido que pagó más de 150.000 euros por conseguir una entrada para la fiesta. El dinero obtenido en la subasta por internet será donado por los Beckham a una entidad benéfica: la Sociedad Nacional Británica para la Prevención de Crueldad hacia Niño.

La fiesta tuvo aroma español. No hubo ajos, pero sí naranjos transplantados importados de Madrid. Y no faltó el toque patriótico: Bombarderos Spitfire, Hurricane y Lancaster de la segunda guerra mundial, sobrevolaron la casa para mostrar su apoyo al equipo británico.

Semejante exhibición ha sido muy criticada, por considerar que exacerba los sentimientos antigérmánicos que aún perviven en Inglaterra.

Ni el Príncipe Carlos, habitual de las convocatorias de Porcelanosa en Inglaterra, ni Guillermo ni Enrique asistieron al evento. La casa real británica envió una representación de segunda: Sarah ferguson, irreconocible tras someterse a un tratamiento de botox, así como la princesa Beatriz, su hija.