
Es muy habitual y casi todos conocemos a alguna persona que llama la atención por su timidez. Suelen ser personas retraídas que no se comunican con los demás por miedo a las consecuencias o a la respuesta de los otros.
¿Tienes la autoestima baja? Habla de tu problema
Generan un hábito adquirido desde la infancia y les resulta muy difícil romper ese muro que ellos mismos se han colocado. Suelen mejorar cuando consiguen una pareja estable que les da la seguridad que ellos mismos no han podido proporcionarse. El hecho de tener pareja a menudo abre un mundo de posibilidad para una persona que le cuesta comunicarse. La ayuda del otro le permite mantener amistades y relacionarse con los demás.
Fobia social
A veces, puede ocurrir que esta timidez se convierta en algo patológico y se genere una fobia social la cual va a tener unas características muy específicas y mucho más extremas que cuando es simple timidez: ambas se van a diferenciar por la intensidad en que la persona percibe determinadas situaciones que para ella son peligros o le dan miedo. Dicha intensidad del miedo es:
Injustificada por la objetividad del peligro
Inoportuna (no lo sentimos en el momento apropiado)
Desmesurada (sentimos más de lo que deberíamos)
Interfiere en nuestra vida normal de forma innecesaria
Reduce la capacidad de acción y de goce
Todos solemos experimentar incertidumbre, ansiedad e inseguridad al conocer a personas nuevas o al afrontar una situación social novedosa, pero una vez roto el hielo, casi todos logramos convertir esos encuentros en una experiencia agradable. Sin embargo, una persona con timidez patológica o con fobia social no será capaz por sí mismo de disfrutar de estas situaciones y su primer impulso será la huida o la evitación, por eso se vuelven raros para los demás, se encierran en sí mismos y cada vez tienen menos oportunidades de relacionarse, con lo cual el miedo se cronifica y no lo superan nunca.
Demasiadas preocupaciones
Estas personas van a generar preocupaciones excesivas y exageradas ante situaciones que para los demás no resultan normales:
Preocupación por la posibilidad de llegar a ser el centro de atención cada vez que nos encontramos con alguien.
Temor a propósito de que alguien les mire y observe lo que esta haciendo.
Temor a que les presenten a alguien.
Temor a comer o beber en publico.
Dificultad para manejarse en comercios y relaciones administrativas.
Miedo a dirigirse a un publico o grupo de amigos.
Aversión a realizar llamadas telefónicas y realizar gestiones Dificultad para confrontarse en el trabajo o hacer reclamaciones, incluso si se tiene la razón o el derecho de hacerlo.
Las fiestas y reuniones son dramatizadas y se realizan actividades discretas con el fin de huir de la situación.
Sensación de que todos nos miran y nos desvalorizan.
Temor a que nuestras intervenciones parezcan ridículas, pobres o inadecuadas (miedo a “quedarse en blanco”)
Trucos para superar la timidez
1. Reconoce tu miedo y acéptalo como algo propio y personal. No intentes sacarlo de ti. No lo conseguirás. Lo mejor es asimilar que te ocurre.
2. Habla sobre tu miedo y compártelo con los demás, es la forma de habituarte a que es una característica tuya y a tratarla con normalidad.
3. Descodifícalo y defínelo: ¿de qué sentimientos se compone ese miedo? Angustia, pena, decepción, culpa, indefensión. Identifica cada uno de los sentimientos y llega al fondo de la cuestión, tal vez descubras que el miedo es una coraza que oculta algo más profundo y a lo que tienes que dedicarle tiempo.
4. Busca toda la información que puedas necesitar. Si tienes miedo a la comunicación con las personas, es absurdo que intentes no saber nada de ello, cada vez estarás peor debido a la falta de información, y tendrás más oportunidades de pensar en lo peor e inventártelo o distorsionarlo. Si estás bien informado esto no te pasará.
5. Reafírmate y céntrate en tus éxitos. Enumera tus cualidades, quiérete. Habla sobre ti mismo con respeto y cariño. Evita las recriminaciones y los insultos.
6. Pídele a alguien que te ayude y te dé apoyo, que funcione como observador, más tarde podrá decirte si lo hiciste bien o no.
7. Concédete un espacio de tiempo para anticipar en positivo, busca opciones distintas y haz un listado de cosas positivas que pueden ocurrir, intenta visualizarte realizándolas con éxito, mira como te desenvuelves de manera adecuada y como consigues tu objetivo.”estoy hablando con gente y estoy tranquilo”, “se ríen de un chiste mío”, “me escuchan cuando hablo”, “doy mi opinión y es valorada”, etc.
8. Actúa conservando la conciencia de este ideal, de esta anticipación positiva y del apoyo de la persona que te está ayudando.
9. Una vez que hayas superado el miedo y hayas salido con éxito recuerda a la persona que eras antes dominada por el terror y comparte con ella el orgullo del éxito conseguido. Haz una comparación positiva entre lo que eres hoy y lo que eras ayer, será la forma de conseguir tener cada vez menos miedo y adquirir confianza. Si sólo recuerdas la forma positiva de actuar y el trabajo que te costó actuar bien podrás superarlo, ya que te aferras sólo a aspectos positivos de la situación.
10. Intenta expresar las emociones que te provoca el miedo en voz alta y a otras personas. Al hablarlo, se separa de ti y podrás ser más objetivo a la hora de analizarlo. Pide a los demás que te ayuden a vivir con intensidad el miedo, no necesitas soluciones ni alivio, sólo que te escuchen, tú mismo encontrarás la solución cuando te distancies de la emoción en bruto y busques soluciones a los hechos concretos.
11. Intenta hacer una descripción del futuro tal y como a ti te gustaría, viéndote bien y con el problema resuelto. Identifica las sensaciones que te produce y retenlas en tu mente para generar mayor positividad.

Me interesa mucho este tema, asi que me ha gustado leer la aportación. Sobre todo poruqe se aborda desde un punto de vista práctico, en busca de dar soluciones para mitigar sus efectos.