Los científicos estadounidenses han detectado que el terreno de Nueva Orleáns ha acelerado su ritmo de hundimiento. Avisan de que este dato debería tenerse en cuenta en las labores de reconstrucción de la ciudad, ya que en algunos terrenos el nivel desciende tan rápido que una edificación encima podría convertirse fácilmente en una “trampa mortal”.

Este jueves ha comenzado en el Golfo de México la llamada “temporada de huracanes”. Los meteorólogos dicen que 2006 no se presenta tan virulento como 2005, pero por si acaso los ingenieros encargados de la seguridad de Nueva Orleáns han trabajado duro estos últimos meses para preparar al máximo los diques de contención de la ciudad.

Desde que el Katrina hiciera su mortal aparición el verano pasado, los trabajos para devolver a Nueva Orleáns su aspecto habitual no han cesado. Sin embargo, la destrucción fue tal que nueve meses después de la catástrofe todavía quedan muchas casas e infraestructuras por levantar.

Los expertos, sin embargo, acaban de poner en duda la conveniencia de construir de nuevo todo lo que el Katrina se llevó por delante. Al parecer el hundimiento del terreno se ha acelerado, especialmente en algunas áreas. Si se volviese a edificar en esos lugares, las nuevas estructuras podrían convertirse en unos años en auténticas trampas mortales.

Hasta 3 centímetros de hundimiento anual

Para explicar cómo se ha acelerado el hundimiento del terreno de Nueva Orleáns, los científicos han reconstruido un mapa con imágenes de radar que muestra cómo la mayor parte de la ciudad se está bajando unos 6 milímetros al año. En algunas áreas, la velocidad es de 15 milímetros e incluso 29.

“Hemos descubierto que las zonas en las que desbordaron los diques de contención son, precisamente, las que tienen un ritmo más rápido de hundimiento”, explica Tim Dixon, de la Universidad de Miami.

“Ahora tenemos una idea más aproximada de la rapidez con la que Nueva Orleáns se está hundiendo. Hasta ahora, era un dato desconocido”, añade el geólogo Falk Amelung.

Los investigadores dicen que todavía no saben qué es lo que causa el hundimiento del terreno de la ciudad del jazz. Una de las posibilidades es que no sólo Nueva Orleáns, sino todo el Golfo de México, esté lentamente sumergiéndose en el mar. Otra de las teorías es que se esté produciendo un arrastre de sedimentos. Sin embargo, la mayoría de los científicos aseguran que el fenómeno se debe a una mezcla de estos dos factores.

El Katrina se notó más en las zonas “inestables”

Que Nueva Orleáns baja su nivel no es algo nuevo, pero el ritmo de descenso se ha multiplicado en las últimas décadas. Además la tendencia indica que el descenso va a continuar, y es por eso que los científicos creen que los planes de reconstrucción de la ciudad deberían tener esto en cuenta.

“Para el año 2106, por ejemplo, la tierra habrá bajado casi un metro”, explica Amelung.

El estudio presentado por este grupo de investigadores asegura que las zonas de mayor riesgo son Lakeview, Kenner y St Bernard Parish.

“La gente que vivía en St Bernard vio su casa borrada del mapa en 2005 porque esa zona estaba ya muy hundida. Esa es la razón”, sentencia uno de los científicos que ha intervenido en las investigaciones.

Más de 1.500 personas murieron solo en el estado de Luisiana tras el azote del huracán Katrina el verano pasado. El devastador fenómeno, además, causó daños por valor de más de 80.000 millones de dólares.