"Vamos a Cuba" es el título de un libro. Su autora es la estadounidense Alta Schreier, fue escrito para niños en edad escolar y está al alcance de cualquier persona en las bibliotecas de Miami.
La publicación es parte de una serie 24 textos que intenta enseñar a los jóvenes estudiantes cómo es la vida en otros países.
El libro no podía pasar desapercibido en una ciudad que es considerada el centro urbano con mayor concentración de cubanos después de La Habana.
Juan Amador Rodríguez, un padre de familia, inició toda la polémica luego de que su hija de 11 años llegara de la escuela con el texto entre sus manos.
El señor Rodríguez puso una queja ante la junta escolar y además solicitó su retiro de todas las bibliotecas del condado argumentando que "está lleno de mentiras".
El texto dice que "los niños en Cuba estudian, comen y se visten como los niños de aquí", afirmación que, según muchos exiliados cubanos, está lejos de ser verdad.
O, por ejemplo, que el pasatiempo de los niños de la isla es pasear en bote y velero.
Rodríguez señala irónicamente que para salir de Cuba tuvo que viajar sobre un neumático a través del estrecho de la Florida.
En todo caso, esta semana un panel especial designado por el superintendente escolar de la ciudad votó 15-1 a favor de que el libro permanezca en las bibliotecas, argumentando que, pese a que existen imprecisiones, "Vamos a Cuba" cumple con el objetivo de educar a niños lectores en edades comprendidas entre los cinco y siete años.
¿Censura?
De fondo queda todo el tema de la censura.
La primera enmienda de la constitución de EE.UU. establece que "el Congreso no aprobará ley alguna (...) que coarte la libertad de expresión o de prensa".
"Las mentiras no tienen protección bajo la primera enmienda", dijo a la BBC el representante estatal, David Rivera, quien renunció al panel especial poco antes de la votación.
"Uno de los criterios establecidos por la junta escolar para aprobar los libros que leen nuestros hijos es que deben tener veracidad, ser objetivos y comprensivos y este libro, si lo analiza, tiene muchas falsedades", agregó.
Sin embargo, ¿quién determina qué es falso y qué es cierto?
"Nuestras legislaturas no pueden censurar publicaciones simplemente porque se considera que su contenido es falso", aseguró a la BBC Lida Rodríguez, abogada de la Florida y experta en derechos civiles.
"Si no protegemos el contenido de obras de libre expresión, lo que estamos haciendo es creando un sistema en el que el gobierno puede censurar obras de literatura o de cualquier tipo simplemente porque alguien determina que contienen algo que es falso".
Rodríguez afirma que la censura debe aplicarla cada quien en su casa apagando la televisión o no comprando un libro. "Es así como funciona la libre expresión".
El contexto de la polémica también es paradójico. El libro intenta abrir el universo cultural de los niños, pero, por ejemplo, un joven estadounidense no puede viajar a Cuba debido a las leyes del embargo.
Para muchos también resulta paradójico que haya todo un debate sobre qué leer y no leer en Miami, cuando consideran en la isla caribeña existen obvias limitaciones a la libertad de expresión

De pequeña lei un cuento sobre un niño africano que cazaba leones y vivía feliz en alguna zona de Nigeria, o Zaire/Congo...¿¿¿deberían haberlo escrito hablando de como se hizo paramilitar y asesino antes de los 12, se contagió de Sida antes de ser mayor de edad y probablemente ahora esté en un cayuco tratando de llegar a Europa???
Un cuento para niños de 5 a 7 años no es un informe de Amnistia Internacional, no es un panfleto político, es sólo eso, un cuento...
Somos retorcidos hasta límites insospechados, aunque después del famoso caso de Elian, cualquier cosa es posible entre el eje Miami-Habana