Un Mundo Civilizado es un lugar dónde se cuida y protege a los demás, desde las familias y desde los gobiernos. Un Mundo mejor es un lugar dónde nuestro enfermos son amados y cuidados entre todos, sin ser estorbos para nadie, se merecen nuestro amor y nuestra entrega. UMPC TE AYUDA A SABER MÁS SOBRE TEMAS SOCIALES COMO ÉSTE.

Muchas son las familias en las que alguno de sus miembros padece defectos corporales o mentales que exigen no pocos sacrificios y una gran dosis de comprensión. Su integración familiar y social es un paso fundamental para facilitar la convivencia.

Disminuidos físicos:
Los problemas que plantean los minusválidos suelen ser muy variados, y dependerán en gran medida de la personalidad del individuo, del tipo de minusvalía, del entorno y contexto en el que habita y del tiempo que lleva en esta situación de minusvalía.

1. Problemas físicos

Los problemas físicos van a variar dependiendo del tipo de minusvalía. Cada persona tendrá diferentes dificultades y requerirá diferentes cuidados. A nivel general los problemas físicos más frecuentes con los que se encuentran son:
Problemas de movilidad. Falta de acondicionamiento de las calles y edificios para que puedan acceder a ellos sin necesidad de ayuda.

Necesidad de ayuda para el cuidado personal: ducha diaria, vestirse, peinarse, etc.

Ayuda para el transporte.

Necesidad de adecuar el espacio de la vivienda, eliminando obstáculos que entorpezcan la marcha.

Ayudas para la alimentación y el cuidado del hogar.

Síntomas relacionados con la minusvalía: problemas musculares, respiratorios, huesos, etc.

2. Problemas psicológicos

Los trastornos psicológicos que suelen aparecer con frecuencia, aunque conviene aclarar que no todos los disminuidos tienen problemas psicológicos,y que una gran mayoría de ellos viven su problema con gran naturalidad y ponen todo su empeño por llevar una vida normal.
Estos problemas son desórdenes afectivos:

- Depresión y ansiedad en unos casos y cambios en el humor y en el estado de ánimo en otros. El tipo de ansiedad que suele aparecer es anticipatoria, asociada a pensamientos sobre un incierto futuro, impotencia ante las dificultades, necesidad continuada de ayuda, ineficacia de los tratamientos, etc. A veces la ansiedad es más incapacitante que la propia limitación.

- A veces se producen episodios maníacos, es decir un estado de ánimo eufórico, muchas veces producido por el mismo tratamiento. Consiste en una excesiva alegría y humor que no corresponde con el estado físico y circunstancias que rodean al sujeto.

- Estrés, ya que hay momentos en los que el minusválido se encuentra con la dificultad de no saber como planear su vida y a veces le asusta pensar en el futuro.

- Problemas de personalidad que afectan a áreas como el pensamiento, el afecto, la conducta, las relaciones interpersonales. Es decir, en ocasiones se produce un deterioro de la capacidad del individuo para adaptarse y acomodarse a su situación.

3. ¿Cómo se les puede ayudar?

Ayuda. La adaptación de los medios de transporte facilita la integración. (Puleva Salud)

- No descuidar las necesidades básicas, comida, aseo, vestido.
- Tener un horario para levantarse, comer, salir, es decir mantener los hábitos de higiene y buen aspecto físico.

- Trabajar en el fomento de la autoestima, ayudarle a recuperar la seguridad en sí mismo.

- Facilitar y ayudar a que la persona se integre socialmente, que participe en actividades sociales.

- Adaptar los transportes públicos a estas personas, por ejemplo, incorporar elevadores.

- Acondicionar los puestos de trabajo, de modo que respondan a las necesidades del disminuido.

- Conocer a personas que tienen problemas similares, asistir a reuniones grupales.

4. Orientaciones a la familia

Actitud positiva con respecto al problema: Convencerse de que con la ayuda de los demás siempre es posible una mejoría, se incrementa el bienestar del minusválido, por muy dependiente que sea. Es decir, convencerse de que cualquiera que sean las dificultades de la persona, siempre es posible mejorarlas.
- Mostrarse paciente: A veces los familiares se encuentran con situaciones límites, con personas problemáticas y difíciles de tratar. Lo conveniente en estos casos es tener serenidad, actitud abierta y manifestar la convicción de que la mejora de la situación es posible.

- Desarrollar la capacidad de introducirse afectiva y emocionalmente en la realidad de la otra persona. Es necesario conocer el mundo del otro, su manera de pensar, sentir, reaccionar, sus expectativas de cara al futuro.

- Aceptar al minusválido tal como es, se puede intentar que mejore, que cambie su forma de ver la vida, lo que le preocupa, pero no intentar cambiar su personalidad.

- Evitar actitudes paternalistas, escuchar lo que dicen y tenerlo en cuenta. Es posible que la familia se encuentre con situaciones en las que el minusválido se encuentre más deprimido, con sentimientos de tristeza, quejas frecuentes, etc, en estos casos es muy importante que la familia sepa escucharlo y apoyarlo, tal vez no sea necesario dar consejos ni rebatir lo que el otro está diciendo, sino escucharlo y hacerle ver que la familia lo entiende y apoya.

- Es necesario potenciar la autonomía e independencia de estas personas, para el mantenimiento de su bienestar físico y psicológico. Deben revisarse también los cuidados y visitas médicas, rehabilitación, psicoterapia, medicación, servicios a domicilio, etc.

Disminuidos psíquicos
Aunque existen muchos tipos de enfermedades psíquicas con manifestaciones distintas, convivir con un enfermo mental no es fácil. Buscar ayuda externa tanto para el enfermo como para la familia y es importante.

1. Punto de partida

Conviene aclarar que existen muchos tipos de psicopatologías con síntomas y manifestaciones muy diferentes, y que por tanto, las actitudes y medidas a tomar con este tipo de enfermos variarán según la patología que presenten.
Al hablar de psicopatologías conviene distinguir entre las psicosis: esquizofrenia, trastornos delirantes, .....; las neurosis: trastornos de ansiedad, trastornos somatiformes, trastornos disociativos; las psicopatías o trastornos de personalidad y la deficiencia mental: oligofrenia, síndrome de Down, etc. En cualquier caso es aconsejable que el médico oriente a la familia sobre las pautas a seguir, posibles problemas que pueden surgir, aspectos referentes a la medicación, etc.

La mayoría de los enfermos mentales no reconocen el problema que tienen y consideran que no necesitan ayuda médica y psicológica. La familia no sabe qué hacer ya que no consiguen convencer al enfermo de esa necesidad.

En estos casos se puede buscar a alguien de la familia que tenga autoridad e influencia sobre el enfermo para que intente hablar con él y lo convenza de esa necesidad. No hay que olvidar que un gran número de enfermos mentales necesita este tipo de ayuda para poder funcionar en la sociedad real.

La familia tiene que tener siempre presente que el enfermo raras veces se deja ayudar, que suele tener actitudes frías y hostiles e incluso puede llegar herir física y emocionalmente a las personas más cercanas.

Esto es importante tenerlo en cuenta, ya que a veces son los mismos familiares los que reprochan y responsabilizan al enfermo su comportamiento.

2. Pautas para la convivencia

- Diferenciar enfermo y enfermedad. Ser conscientes de que el enfermo no se comporta de forma inadecuada por su propia voluntad, sino a causa de la enfermedad. Hay que ser muy comprensivos en esto, ya que a veces se les hacen reproches, se piensa que lo hacen para causar daño, que no son buenas personas... Cuando la realidad es otra, ya que es la misma enfermedad la que le hace adoptar esas conductas.
- Alteraciones en la personalidad. A veces este tipo de enfermedades producen cambios tan bruscos en la personalidad del enfermo que los miembros de la familia se quejan de que el enfermo no es la misma persona que era antes y llegan incluso a tener dificultades para quererlo de la misma forma. Ante esto es importante intentar seguir teniendo hacia el enfermo los mismos sentimientos que se han tenido siempre, aunque a veces resulta bastante difícil.

- Evitar discusiones. Evitar discutir con el enfermo sobre su mala conducta. Lo que sí se aconseja es prever la aparición de reacciones hostiles y discusiones e intentar evitarlas.

- Observarlo y protegerlo. Observarlo y protegerlo ya que hay enfermedades que incitan al suicidio, a autolesionarse, gastar dinero, dejar de comer e incluso hacer daño a otras personas

- Sentimientos contradictorios. No olvidar que a veces aparecen sentimientos contradictorios. Por un lado, la familia desea ayudar al enfermo, protegerlo, darle cariño, pero por otro el enfermo no se deja ayudar. Esto es normal que ocurra.

Por lo tanto, la familia no debe reprocharse en ningún momento este tipo de sentimientos, ni debe pensar que no lo están haciendo bien, ya que estas situaciones son muy comunes.

- Evitar obsesiones. Hay enfermedades en las que el enfermo se obsesiona con preocupaciones, con el padecimiento de enfermedades físicas, y no habla de otra cosa, se pasa casi todo el día pensando en lo mismo.

En estos casos es aconsejable que la familia evite tener conversaciones sobre el tema que obsesiona al enfermo, ya que a veces, en el intento de ser comprensivos lo que hacemos es ayudar al enfermo a agrandar el supuesto problema.

- No corregirle sus rarezas. No tratar de corregir sus extravagancias y rarezas.

- Medicación. No olvidar la medicación y cuando sea necesario la hospitalización.

Conviene aclarar que existen muchos tipos de enfermedades mentales y las reacciones y comportamiento del enfermo es diferente.

En cualquier caso es aconsejable que el médico oriente a la familia sobre las pautas a seguir, posibles problemas que pueden surgir, aspectos referentes a la medicación etc.

Aprender a vivir con enfermos de Alzheimer

1.¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

Es un tipo de demencia que se caracteriza por una degeneración y pérdida de neuronas de la corteza cerebral. Anatómicamente, el tejido cerebral se altera y las neuronas no se regeneran. En definitiva, se trata de un proceso irreversible que va destruyendo progresivamente las capacidades intelectuales y físicas de la persona.
La mayoría de las veces, todo empieza por pérdidas de memoria. Al principio se trata de olvidos relacionados con la vida cotidiana, no recuerda donde ha colocado alguna cosa, olvida apagar el fuego, ....;

Posteriormente estos olvidos se hacen más frecuentes y van acompañados de desorientación espacial y temporal, el lenguaje tiende a empobrecerse, tienen problemas para encontrar las palabras, les cuesta tomar decisiones y se vuelven más apáticos.

A medida que la enfermedad va avanzando, estos síntomas se agravan, se acentúan los trastornos de memoria, fallan cada vez más en las actividades cotidianas, la desorientación es continua, aparecen dificultades para moverse, y en ocasiones se puede producir agitación, irritabilidad, depresiones, alucinaciones, ideas delirantes, etc.

2. ¿Qué debe hacer la familia?

- En primer lugar, es muy importante que la familia y las personas que vivan con el enfermo de Alzheimer tengan un buen conocimiento de la enfermedad, cómo se manifiesta, cuál es su curso, cuáles van a ser las necesidades del anciano en cada momento, las fases que se dan a lo largo de la misma y los problemas y dificultades con que se van a encontrar.
- La familia debe entrenarse e informarse a cerca de los cuidados que requiere el enfermo, aprender estrategias de afrontamiento y resolución de problemas, aprender a tomar de decisiones, etc.

- Es muy importante que sepan que estos enfermos tienen unos cambios de comportamiento que no son resultado de la voluntad sino de la enfermedad. Por consiguiente es aconsejable que no culpar al enfermo de dichas conductas.

- Se debe crear un ambiente agradable, donde la persona mayor encuentre toda la comprensión y apoyo posible. Es aconsejable llamar a la persona por su nombre, procurar mantener la mirada cuando se le está hablando, sonreírle, hablarle como a un adulto e intentar hablar un poco más despacio de lo habitual.

- Intentar cumplir diariamente unos horarios: horario para levantarse, comidas, aseo, paseos, etc. de esta forma se puede controlar la posible desorientación que habitualmente se da en estas personas.

- El afecto es fundamental, ya que aunque no recuerden las caras de las personas y confundan unas con otras, el tacto, las caricias, las manifestaciones de afecto, etc. si las reconocen.

- Información sobre los recursos disponibles en la sociedad, así como los procedimientos adecuados para conseguirlos: prestaciones, ayudas económicas, ayudas para mejorar las condiciones de la casa para que el anciano no tenga ningún peligro.

- A medida que la enfermedad va avanzando la familia va a requerir más ayuda. Es por ello aconsejable utilizar los servicios de apoyo a la familia, destacan los servicios socioasistenciales, los servicios de ayuda a domicilio, los centros de día para enfermos de Alzheimer.

- Es aconsejable que la familia entre en contacto con otras familias que tengan la misma problemática y que compartan situaciones semejantes. En estos casos pueden ser de gran ayuda las asociaciones de enfermos de Alzheimer, grupos de autoayuda, reuniones de grupo para compartir y expresar cada uno sus experiencias, y en algunos casos será necesaria la terapia individual si alguien lo necesita.

El anciano, ante la pérdida de autonomía, se apoya en su domicilio y en sus hijos como soportes esenciales.

Es entonces cuando la familia decide atenderle en su propio domicilio. Esto hace que todos los lazos familiares sufran cambios, pues esta situación es vivida por la familia como un sufrimiento que está acompañado de numerosas dificultades.

Es por ello aconsejable que la familia y cuidadores se informen y utilicen todos los recursos a su alcance, esto facilitará la adaptación a la nueva situación y contribuirá a que la familia sufra menos cambios y deterioros.

3. Asociaciones de Alzheimer en España

Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer de Lanzarote (A.F.A. Lanzarote)
Hospital insular 35500 Arrecife de Lanzarote - Las Palmas
Tf: 928 810000 - ext 54
E-mail: atreides@bbs.intercom.es
OFICINA ALZHEIMER CANARIAS:
C/ Alejandro Hidalgo, 3
Las Palmas de Gran Canaria
Tf: (928) 23 31 44 ext. 269 de 16:30 a 20:00

ASOCIACIÓN DE CATALUÑA:
C/ Vía Layetana, 45, esc. B, 1º - 1ª
08003 Barcelona
Tf: (93) 412 57 46 y 412 76 69

ASOCIACIÓN DE BIZKAIA:
C/ Padre Lojendio, 5, 1º dcha. Dpto. 6
48008 Bilbao
Tf: (94) 416 76 17 Fax: 416 95 96

ASOCIACIÓN DE MADRID:
C/ Eugenio Salazar, 2 (edificio COCEMFE)
28002 Madrid
Tf: (91) 413 82 20 - 413 70 10 y 413 80 01

ASOCIACIÓN DE NAVARRA:
C/ Pintor Maetzu, 2-bajo
31008 Pamplona
Tf: (948) 27 52 52

ASOCIACIÓN DE ANDALUCÍA:
C/ Plaza de Enrique Navarro,
29002 Málaga
Tf: (952) 234 97 30

ASOCIACIÓN DE ZARAGOZA:
C/ Castellón de la Plana, 7-1ºB
50007 Zaragoza
Tf: (976) 37 79 69

ASOCIACIÓN DE CANTABRIA:
C/ Sta. Bárbara, 625
PUENTE DE SAN MIGUEL
Cantabria
Tf: (942) 82 01 99

ASOCIACIÓN DE ÁLAVA:
C/ Manuel Iradier, 22 pral.
01006 Vitoria
Tf: (945) 14 69 48

ASOCIACIÓN DE CASTILLA Y LEON:
C/ Ayala, 22-Bajo
37004 Salamanca
Tf: (923) 23 55 42

ASOCIACIÓN DE ALICANTE:
C/ Empecinado, 4-entresuelo
03004 Alicante
Tf: (96) 520 98 71

ASOCIACIÓN DE LOGROÑO:
C/ Vélez de Guevara, 27-bajo
26005 Logroño (La Rioja)
Tf: (941) 21 19 79

ASOCIACIÓN DE MENORCA:
C/ Bellavista 37-bajo 1ª
07701 MAHÓN. Menorca
Tf: (971) 36 78 94

ASOCIACIÓN DE ASTURIAS:
C/ Avda. Constitución, 10-5ºF
33207 Gijón
Tf: (98) 534 37 30

ASOCIACIÓN DE GUIPUZKOA:
C/ Sta. Catalina, 3-bajo
20004 San Sebastián
Tf: (943) 42 81 84

ASOCIACIÓN DE GALICIA:
Servicio de Neurología del Hospital Xeral de Galicia
C/ Galeras, s/n
SANTIAGO DE COMPOSTELA
15705 La Coruña

Apdo. de Correos 379
36200 Vigo (Pontevedra)
Tf: (986) 42 03 03

C/ Pastor Díez, 40-1ºD
27001 Lugo
Tf: (982) 22 19 10

ASOCIACIÓN DE VALENCIA:
Cen Senabre - Llanera Ranes, 30
46017 Valencia
Tf: (96) 357 08 59

ASOCIACIÓN DE VALLADOLID:
Plaza Carmen Ferreiro, s/n
(Colegio Natividad Fdez. Chacón)
47011 Valladolid
Tf: (983) 25 66 14

ASOCIACIÓN DE PALENCIA:
Avda. de San Telmo, s/n (Hosp. Provincial)
34004 Palencia
Tf: (979) 71 38 38

ASOCIACIÓN DE LEON:
C/ Fernando González Regueral, 7
24003 León
Tf: (987) 22 03 56

ASOCIACIÓN DE MALLORCA:
C/ San Miguel, 30 4-A
07002 Palma de Mallorca
Tf: (971) 72 43 24

ASOCIACIÓN DE ALMERÍA:
C/ Alcalde Muñoz, 9-8º
04004 Almería
Tf: (950) 23 11 69

ASOCIACIÓN DE GRANADA:
Ctra. Antigua de Málaga, 59-2ºB
18015 Granada
Tf: (958) 20 71 65

ASOCIACIÓN DE CADIZ:
C/ Zaragoza, 1 (Ayto. de Cádiz)
11003 Cádiz
Tf: (956) 22 21 01

ASOCIACIÓN DE ALCOY:
C/ Vírgen María, 32-1º
03801 Alcoy (Alicante)
Tf: (96) 554 59 97

ASOCIACIÓN DE ALGECIRAS:
C/ Gral. Camilo Meléndez Tolosa, 63
11010 Cádiz

ASOCIACIÓN DE HUESCA:
Travesía Ballesteros, 10-4ºD
22001 Huesca

ASOCIACIÓN DE SALAMANCA:
C/ Ayala, 22-Bajos
37004 Salamanca
Tf: (923) 23 55 42

ASOCIACIÓN Alzheimer "Santa Elena" (SEVILLA)
C/ Virgen de Robledo, 6 - Local
41010 Sevilla
Tf: (95) 427 54 21
E-mail: manrar@arrakis.es http://www.arrakis.es/~manrar/

ASOCIACIÓN DE JAEN:
C/ Alamos, 13 - 2ºIzda.
23003 Jaén

ASOCIACIÓN DE BURGOS:
Plaza Calvo Sotelo, 9 (Centro Comercial)
09004 Burgos
Tf: (947) 27 18 55

ASOCIACIÓN DE CARTAGENA:
Alda. San Antón, 29 - bajos
30290 Cartagena
Tf: (968) 53 43 38