
El estudio, realizado entre 4.301 personas de entre 51 y 61 años, halló que la incidencia de los ataques de corazón y las apoplejías entre quienes perdieron sus puestos de trabajo fue más del doble que entre quienes aún lo conservaban.
"Para muchos individuos, perder un puesto al final de su carrera es una experiencia excepcionalmente traumática, con el potencial de numerosos resultados indeseables, como episodios cardiovasculares y cerebrovasculares (ataques del corazón y apoplejías)", dijeron los investigadores en la publicación Occupational and Environmental Medicine.
"En base a nuestros resultados, el coste verdadero del desempleo superó los costes económicos obvios e incluyó consecuencias sanitarias importantes también", dijo el equipo, liiderado por William Gallo, de la Escuela de Medicina de Yale.
