Una carta de Albert Einstein que describe las atenciones que profesaba a una dama de la alta sociedad berlinesa se cuenta entre una serie de documentos pertenecientes al sabio hallados recientemente y que arrojan luz sobre la vida privada del físico más importante del siglo XX.
Ethel Michanowski (mencionada en tres de las misivas) tuvo una relación con Einstein a finales de los años 20 y principios de los 30, llegando al punto de seguirlo hasta Inglaterra. Así lo afirma Barbara Wolff, responsable de los Archivos Albert Einstein de la Universidad Hebrea, que el pasado 10 de Julio sacó a la luz más de 3500 páginas de correspondencia escritas entre 1912 y 1955, año en que Einstein murió a los 76 años.
Wolf descibió la relación como “una aventura”, si bien dijo poco de Michanowski, aparte del hecho de que era 15 años más joven que Einstein y era amiga de las hijastras del sabio.
Según Wolf, Michanowski es una más en la lista de amantes del físico, en la que se cuenta hasta una docena de nombres. Solo dos de ellas lograron llevarle al altar.
Marido infiel y padre devoto
Uno de los hechos que más llama la atención de todos los que han salido a la luz en las más de 1300 cartas recién descubiertas es precisamente el modo en que Einstein discutía sus “affairs” extramaritales con su segunda mujer, Elsa, y su hijastra, Margot.
En una carta dirigida a Margot en 1931, Einstein se quejaba de que “la Sra. M. (Michanowski) me siguió a Inglaterra”, y de que esa “persecución se le está yendo de las manos”.
Einstein, fundador de la Universidad Hebrea, cedió a la institución su patrimonio literario y sus cartas personales, la mayoría de ellas dirigidas a Elsa o escritas por su primera mujer y sus dos hijos. Los documentos se han conservado en los Archivos Einstein durante años. No obstante, una cláusula del testamento de su hijastra Margot prohibía hacerlas públicas hasta Julio de este año, justo cuando se cumplen 20 años de la muerte de la hijastra del físico.
El Nuevo material, disponible para su estudio en el archivo, no aporta ningún tipo de información sobre los trabajos científicos de Einstein ni sus investigaciones: se centran exclusivamente en su vida privada.
Sus relaciones esporádicas y el modo brusco, incluso cruel, con que trató a su primera mujer, Mileva, había sido objeto de numerosas biografías, que habían retratado al sabio como un padre indiferente incapaz de asumir la responsabilidad vinculada a la paternidad.
Esta última colección de documentos muestra, en contradicción con lo que anteriormente se creía, que Einstein estuvo más cercano a su primera mujer y a sus hijos que, en una de las cartas, afirmaban “saberse queridos” por su padre.
Premio Nobel
Las cartas hablan también de su Premio Nobel de Física, otorgado en 1921. Los términos de su divorcio de Mileva establecieron que el grueso del premio se depositara en una cuenta de un banco suizo de la que Mileva habría de retirar los intereses para ella y los dos hijos de la pareja, Hans Albert y Eduard.
Durante mucho tiempo se creyó que hubo problemas con el acuerdo post-marital, si bien los detalles nunca llegaron a quedar claros. La correspondencia recién desvelada demuestra que Einstein invirtió gran parte del dinero en Estados Unidos, donde se estableció tras ser expulsado de la Alemania Nazi junto a otros muchos científicos judíos. Gran parte del dinero se perdió a causa de la Gran Depresión del 29.
Este hecho le valió un enfrentamiento con Mileva, que se sintió traicionada al comprobar que la totalidad del dinero del premio no fue depositada, como se acordó, en la cuenta para ella y sus hijos. Algo que provocó que tuviera que recurrir continuamente a su marido en busca de dinero.
De hecho el sabio llegó a pagarle más dinero del recibido en principio con el Nobel, cuya cuantía ascendió a 28000 dólares de la época, una suma que en la actualidad se multiplicaría por 10 (unos 219000 Euros).
Otro de los hechos más curiosos de los que se desprenden de la lectura de las cartas es la reticencia de Einstein a ser ligado por siempre a la teoría de la relatividad, una de sus mayores aportaciones a la ciencia. En una carta a Elsa fechada en 1921, el sabio le confiaba: “Me hartaré pronto de la relatividad. Incluso algo como eso pierde importancia cuando uno se involucra demasiado en ello”.
fuente:informativos -telecinco

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