
El poder del sueño en la regulación del apetito, del peso, y del riesgo de diabetes de tipo 2, tanto en adultos como en niños, es tan fuerte que algunos científicos se preguntan si no es la nueva arma para luchar contra la obesidad.
"¿Una buena noche de sueño puede adelgazarnos?", se pregunta la nutricionista danesa Arne Astrup.
Quizás sí, dice, basándose en una gran cantidad de investigaciones que dicen que dormir bien es un factor clave para regular el apetito, según el diario Washington Post.
La última de las evidencias llega de un estudio sobre 422 niños canadienses de entre 5 y 10 años de edad.
Los investigadores de la Universidad de Laval, en Quebec, hallaron que los niños que dormían de 8 a 10 horas por noche tenían 3,5 veces más riesgo de ser obesos que aquellos que dormían de 12 a 13 horas todas las noches.
Está claro que hay otros factores determinantes (obesidad de los padres, práctica deportiva, ingresos familiares, horas de televisión, ordenadores y videojuegos), pero el estudio encontró que el sueño era el mejor predictor del peso corporal, en especial en los chicos, a decir de Angelo Tremblay, profesor de fisiología y nutrición en la universidad de Laval y director del estudio.
Otro estudio a largo plazo de 7.000 niños publicado el año pasado por investigadores británicos, señaló que la cantidad de tiempo que los niños duermen en su época preescolar puede, por sí sola, predecir su peso a la edad de 7 años.
Como se publicó en la Revista Médica Británica (BMJ), los niños que dormían menos de 11 horas por las noches a la edad de 2 años y medio eran notablemente más propensos a estar obesos a los 7 años que aquellos que dormían 12 horas o más.
En lo que respecta a los adultos, un estudio alemán sobre 8.000 hombres y mujeres con dificultades de sueño demostró que esto se vinculaba a un incremento en el riesgo de obesidad y el desarrollo de una diabetes de tipo 2 (la relacionada con el peso).
Un estudio de la Universidad de Harvard también mostró que los participantes que dormían menos de cinco horas por día tenían más riesgo de contraer diabetes tipo 2 en un periodo de 10 años si se los comparaba con quienes dormían más.
Aún no está claro por qué el sueño tiene consecuencias en el peso y la diabetes, pero hay pistas.
Entre las principales están la leptina, el ghrelin y el cortisol, hormonas alteradas por la falta de sueño y que se sabe regulan el apetito.
fuente:20minutos.es

Gracias por el post.
Se sabe si las horas de
sueño tienen que ser nocturnas
o también vale una siesta. ;)