La lesión de los tejidos blandos producida por agentes físicos, químicos, eléctricos o radiaciones, es lo que se conoce como quemadura. Su tratamiento debe ser inmediato.

La gravedad de las quemaduras se determina por su ubicación en el cuerpo, su tamaño, el estado físico y la edad de la víctima, la temperatura del medio que la causó y la duración de la exposición. Así, nos encontramos con tres grupos:

Quemaduras de primer grado
Lesiona la capa superficial de la piel, son dolorosas, tipo ardor, pero de escasa importancia. La piel se enrojece, se seca y se inflama.
Causas. Una larga exposición al sol o exposición instantánea a objetos calientes: plancha, líquidos...
¿Cómo actuar? Refrescar la zona afectada con agua fría y tratarla con anti-inflamatorios, pomadas o cremas específicas para quemaduras.

Quemaduras de segundo grado
Lesiona la capa superficial e intermedia de la piel, el dolor es intenso, se forman ampollas y se inflama la zona afectada.
Causas. Una larga exposición al sol o exposición instantánea a objetos calientes: plancha, líquidos...
¿Cómo actuar? Hay que cubrir las ampollas con gasas estériles empapadas en suero fisiológico y no romperlas nunca, para evitar infecciones y mayores traumatismos. Tampoco se deben aplicar sobre la quemadura hielo, grasas, cremas ni aceites. Proporcionar abundante líquido al herido y, en caso necesario, suministrarle algún analgésico o calmante. Si la quemadura se produce en una zona delicada como los genitales, el cuello, la garganta o la cara, o en una extensión grande de piel, se debe acudir inmediatamente al médico.

Quemaduras de tercer grado
Lesiona todas las capas de la piel, afecta a los tejidos que se encuentran debajo de esta, a los vasos sanguíneos, tendones, nervios, músculos e incluso al hueso. La piel se seca y acartona pero no se siente dolor debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas.
Causas. Se producen por contacto prolongado con elementos calientes, cáusticos o eléctricos.
¿Cómo actuar? Hay que trasladar al herido a un centro hospitalario lo antes posible. No quitar la ropa pegada al cuerpo, ni aplicar nada sobre la quemadura, tan sólo cubrirla con vendas estériles empapadas en suero fisiológico, para evitar que se infecte. Dar abundante líquido al herido, preferentemente agua con sal (cuatro cucharaditas de sal por cada litro de agua).

Causas frecuentes de quemadura
- Agentes Físicos: planchas y estufas. Líquidos en estado de ebullición, como el agua o el aceite. Y la exposición a muy bajas temperaturas.
- Agentes Químicos: gasolina y derivados del petróleo. Ácidos clorhídrico o sulfúrico. Sosa cáustica, cal y carburo.
- Agentes Eléctricos: descargas eléctricas a diferentes voltajes, exposición a rayos X y rayos infrarrojos.

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