Nunca pasa nada, pero puede ocurrir. Así que es mejor que no nos pille desprevenidos y con las manos ¡y el botiquín vacíos!
Ya sea en casa, en el coche, en la maleta o en nuestro lugar de trabajo, siempre hemos de tener a mano un botiquín bien completo y surtido, sobre todo si hay niños cerca.

-Desinfectantes: si hay una herida abierta, recuerda que primero hay que lavarla con agua y jabón y, después, aplicar un desinfectante. Si no disponemos de agua, podemos usar agua oxigenada a presión sobre la herida. Últimamente, se viene usando tintura de yodo (Betadine), pero también puedes optar por la mercromina de toda la vida.
-Pomada para picaduras y repelente de mosquitos: ¿se te han olvidado los bichitos en verano? No seas blando con ellos, porque ellos no lo van a ser contigo. Aplícate en la piel una loción antes de cualquier salida "peligrosa" y si han sido más listos que tú.... la pomada. Ah!, y de paso que también te sirva para las picaduras de abejas.
-Pomada para quemaduras: lo ideal es que sea transparente para que en caso de ir al médico, pueda valorarte el estado de la herida.
-Apósitos: en forma de gasas, vendas y tiritas. Procura tener de varios tamaños y a ser posible estériles. No olvides el esparadrapo.
-Tijeras: que sean de punta redonda y que estén afiladas.
-Pinzas: para sacar cuerpos extraños de las heridas, espinas o el aguijón de un insecto. Pueden servir las de depilar, pero desinféctalas antes de usar.
-Tiras o hilo de sutura: a veces una herida es demasiado profunda para tratar con apósito, pero tienes que estar seguro de saber utilizarlos. Si no es así:¡ no te arriesgues!
-Antidiarréico: en sobres o pastillas.
-Termómetro: imprescindible si hay niños.
-Analgésicos: ¡Para que no nos duela nada! Ya sea en forma de paracetamol, aspirinas o ibuprofeno. Sirven asimismo para bajar la fiebre y algunos como antiinflamatorios. Sea cual sea tu dolencia: nunca abuses de ellos.

Conservación del botiquín

Y ahora...¿dónde guardar el botiquín? En casa, lo ideal es tener un armarito especialmente dedicado para él. Si es posible, tenerlo en un sitio fresco y en alto. Si hay niños en casa, esto último no es sólo recomendable, sino necesario: ¿qué puede haber más atractivo para un niño que tubos y tubos con pastillas de todos los colores y formas? ¡Para colmo: hasta saben bien!

Si tienes supositorios, lo mejor es tenerlos en la nevera, pero si no quieres que los manjares que guardas en ella te sepan a medicina, ten la precaución de meterlos en una bolsa con cierre hermético.
Para un viaje, puedes guardarlos en un pequeño neceser, y eso sí....¡tenlo siempre a mano!
Por último: no olvides mirar de vez en cuando la fecha de caducidad. Si han caducado, además de no ser nada recomendables, no te harán efecto.

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