No es necesario ser un experto en primeros auxilios para ayudar a una persona en una crisis. Agarrarle la mano mientras llegan los especialistas podría ser un alivio que si bien no garantiza que su vida estará fuera de peligro, le ayuda a aferrarse a ella.
Partiendo de la premisa de que un gesto acertado en un momento de tensión -a causa de desastres naturales, guerras o manifestaciones- podría significar la diferencia entre la vida y la muerte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) acaba de publicar un Manual de Primeros Auxilios en Conflictos Armados y otras Situaciones de Violencia.
Antes de priorizar aspectos médicos o técnicos, la publicación se centra en quienes tienen la responsabilidad de auxiliar a las víctimas. Incluye aspectos relacionados con su seguridad en el terreno y con la respuesta más apropiada a las circunstancias que deben enfrentar.
"Lo más importante es estar preparado, no sólo en términos técnicos, de material y equipos, sino en la parte psicológica, en el control del estrés. También es importante informarle a la gente que está alrededor qué es lo que está pasando", señala Dominique Praplan, vicedirector de la División de Asistencia del CICR y coordinador de este trabajo.
"Otro aspecto es tomar en cuenta lo peligrosa que puede ser la situación y tomar las precauciones del caso, incluso retirarse del lugar si fuera necesario", agregó Praplan.
De acuerdo
En este punto también coincide el responsable de la Unidad de Emergencias de Médicos Sin Fronteras de España, Pedro Pablo Palma, quien asegura que esta precaución es fundamental en casos de disturbios urbanos.
"Lo apropiado es que la persona se proteja a sí misma, que busque cobijo y que haga lo mismo con la persona que está herida".
De su experiencia en el campo -desastres naturales en América Latina, guerras civiles en África o conflictos bélicos en el Medio Oriente- Palma elabora una lista de los tres pasos clave que cualquier persona atrapada en estas circunstancias podría seguir.
"Mantener la calma, vigilar que la persona herida no se va a hacer daño a sí misma -ahogarse, por ejemplo, porque no puede respirar adecuadamente- y alertar a los organismos competentes. El cuarto paso podría ser inspeccionar las heridas, pero eso únicamente cuando no hay alguien capacitado para hacerlo".
El médico señala que "en realidad se trata de inmovilizar a la persona más que movilizarla. Y de no estorbar, de darle espacio para que respire".
En contexto
Praplan explica que la intención del manual es ahondar en las características de ambientes hostiles, porque en estas ocasiones es cuando los recursos escasean y la situación es más difícil de controlar.
Para ilustrar su punto explica que si en Ginebra ocurriera un accidente, la ambulancia llegaría de inmediato, y probablemente en 10 minutos la persona afectada estaría en un hospital.
"Pero en medio de una crisis puede ser que la ambulancia no llegue. Y en esos casos, sencillamente tenemos que lidiar con el retraso y la inseguridad de la situación", indicó Praplan.
De acuerdo al representante del CICR se ha demostrado que las comunidades están mejor preparadas para enfrentar situaciones de crisis en la medida en que existe un entrenamiento adecuado tanto para quienes proporcionan los primeros auxilios como para las sociedades.
fuente:bbc

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