
A punto de cumplir 60 años, el bikini se adentra en la era electrónica con el lanzamiento de un nuevo modelo que incorpora una alarma para alertar a su dueña de los peligros del sol y desterrar de paso el tópico que apunta a que la escasa prenda puede ser perjudicial para la salud de la piel.
La Asociación Americana contra el Cáncer aconseja que el mejor modo de reducir el riesgo de cáncer de piel, la variante más común de la enfermedad, consiste en evitar la sobre exposición al sol y a otras fuentes de luz ultravioleta.
Pensando en ello la compañía canadiense Solestrom ha ideado un nuevo modelo de bikini a la venta desde agosto y que incorpora un pequeño medidor de rayos ultravioleta (UV) en su cinturón y una alarma que se dispara para alertar a la dueña cuando la exposición al sol supere lo prudente.
“La creciente preocupación por la exposición al sol y el cáncer de piel nos hizo ver la demanda y diseñamos algo que pudiera ser seguro para el bañista”, afirmó la portavoz de Solestrom, Emily Garassa.
El medidor del bikini, que al cambio cuesta algo más de 150 Euros, muestra un nivel de intensidad de rayos UV en una escala de 0 a 20. La sensibilidad de una persona a los rayos UV depende principalmente del tipo de piel, aunque por lo general un nivel de entre 3 y 5 se consideraría de intensidad moderada, entre 8 y 10 muy alto y cualquier nivel sobre 11, extremo.
Garassa afirmó que la demanda procedente de países como Australia y Sudáfrica, que poseen la tasa más alta de casos de cáncer de piel del mundo, se ha disparado.
A pesar de las continuas campañas de prevención sobre los peligros del sol, las ventas del tradicional bikini continúan al alza tras la celebración del reciente 60 aniversario del nacimiento de la prenda.
fuente:agencias
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