Hace 20000 años los humanos ya caminaban por los márgenes de un lago australiano dejando tras de sí evidencias que ahora nos llegan en forma de la mayor colección de huellas humanas del Pleistoceno del mundo. Las huellas son además las únicas de esa era jamás encontradas en Australia.
20.000 años más tarde una mujer aborigen, probable descendiente de esos primeros australianos, se topó con al menos una docena de esas huellas preservadas por el tiempo en una zona en las que sucesivas excavaciones han descubierto cientos de estas evidencias.
“El estado de conservación es asombroso”, afirmó uno de los científicos a cargo del estudio de los nítidos restos: “Se puede ver con toda claridad como el barro se deslizaba entre los dedos”.
Las huellas fueron halladas en la zona sur oriental del continente australiano, junto a la orilla de uno de los 19 lagos secos que comprenden la región de los Lagos Willandra.
Los investigadores creen que las huellas se formaron a lo largo de semanas o meses hace unos 20.000 años, cuando la zona era frecuentada por hombres y mujeres, entre niños y adultos, todos ellos representados en las pisadas, que dan muestras de que se dedicaban a diversas actividades.
“Algunos parecían estar corriendo hacia el mismo sitio. Algunos de los niños pequeños caminaban más lentamente, lo que podría sugerir que las huellas representan actividades distintas”.
La primera colonización humana de Australia se ha fechado en torno a hace 50.000 años. Los autores de las huellas fueron con toda probabilidad los ancestros de los aborígenes australianos de hoy, según los investigadores.
Como gran parte de la moderna Australia, la zona donde se encontraron las huellas es seca y desértica, en medio de un paisaje apenas tocado por las lluvias, plagado de dunas y soplado por vientos áridos.
“Hoy en día no es el más atractivo de los paisajes, pero durante la última Edad de Hielo había una sustanciosa cantidad de agua procedente de las montañas de la Australia Oriental”, afirman los investigadores. “(En aquella era) había amplias extensiones de agua dulce llenas de peces y crustáceos en cantidad suficiente como para poder abastecer a una población”.
Pero los humanos no fueron los únicos que atravesaron la zona. Las huellas de dos patas traseras de canguro, de una cría de emú, así como de un gran ave sin alas similar a un avestruz son visibles junto a los rastros humanos.
Los investigadores creen que son las huellas del emú las que podrían proporcionar una importante pista para la datación precisa de las pisadas humanas.
“Este emú tenía entre 50 y 70 días de edad, así que era solo una cría. El emú anida por lo general en invierno, lo que podría implicar que las pisadas se dejaron en primavera o a principios de verano”, señalaron los investigadores.
fuente:agencias
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Ya dejabamos huella en la tierra hace tanto?
pero para bueno o para malo.