
Un pequeño y sencillo programa que puedes descargarse de la Red, está ganando adeptos a pasos de gigante: 71 millones de usuarios de todo el mundo ya se benefician de Spyke. Se trata de una aplicación que permite mantener conversaciones a distancia y de forma gratuita. Todo un reto para la telefonía tradicional.
La oferta de Skype se resume en una frase: llamadas gratis a través de Internet. Tan sólo es necesario disponer de un ordenador con conexión a la Red y de un micrófono para poder hablar con otro usuario del programa situado en cualquier parte del mundo y sin pagar ni un céntimo de euro. La banda ancha y la proliferación de teléfonos con acceso a Internet han contribuido a que cada vez más empresas y particulares se apunten a esta solución de indudables ventajas económicas.
Paquetes de voz
Imágenes, textos, dibujos o música pueden traducirse en archivos de información digital. A su vez, estos datos pueden compartirse en cuestión de segundos a través de la Red: la información se divide en varios paquetes que viajan por separado y que se recomponen al llegar al equipo receptor. Por supuesto, con la voz también puede seguirse un proceso similar y, ya desde hace años, existen en el mercado diversas aplicaciones que hacen posible la comunicación a través de Internet: Voz IP o VOIP.
Gracias a ellas, dos usuarios conectados a la Red pueden conversar de forma gratuita y sin límite de tiempo a través del micrófono y los auriculares de su equipo. Eso sí, para que las soluciones sean eficientes, es preciso contar con una velocidad de subida y descarga de, al menos, 64 Kb. Además, hasta la llegada de Skype, la instalación y el manejo de algunas de estas herramientas era complicada y la calidad del sonido, no demasiado buena.
De Kazaa a Skype
Skype nace de la mano de Niklas Zennström, un sueco de 38 años, conocido por ser el creador de Kazaa, el programa de intercambio de archivos que ha puesto en jaque a la industria de la música tradicional. Precisamente, la misma tecnología que da base a la popular aplicación P2P es la que ha utilizado para desarrollar del programa de VOIP. De cara al usuario, el interfaz de Skype es muy similar al de un servicio de mensajería instantánea. Sin embargo, una vez que los dos usuarios tienen instalado el programa, resulta mucho más agradable charlar de viva voz.
El éxito de Skype se debe a su versatilidad: funciona en equipos Mac y es compatible con el sistema operativo Linux. En realidad, los usuarios del programa ni siquiera están circunscritos al PC dado que, gracias al servicio Skype Out, ya es posible realizar llamadas desde el ordenador a cualquier teléfono fijo o móvil de casi todo el mundo. Y, aunque en este caso es necesario pagar, las tarifas son muy reducidas: apenas 17 céntimos de euro el minuto para llamadas a teléfonos fijos de más de una veintena de países, entre ellos Estados Unidos, España, Argentina, México, Canada o Italia. Eso sí, el usuario debe registrarse previamente en la página de skype y abrir una cuenta prepago.

Moda IP
El ascenso imparable de los servicios VOIP está arrastrando a los fabricantes a desarrollar todo tipo de accesorios, como auriculares o teléfonos que se conectan al ordenador mediante USB. Por ejemplo, el práctico Thrustmuster Phone Kit, que consiste en un auricular con micrófono integrado. Éste único dispositivo permite manejar las dos líneas telefónicas, la normal y la IP.
Rimax comercializa una solución que se conecta al ordenador y al teléfono convencional para recibir o realizar las llamadas IP sin micrófono ni los auriculares del ordenador.
Pero el producto por el que más se apuesta es el teléfono IP: su aspecto es similar al de los teléfonos convencionales, pero incorpora un cable USB que facilita la conexión con el ordenador. Una buena muestra son los teléfonos Telsip, de la firma española Coolnection.
La seguridad controlada
Por otra parte, a medida que se adopta este servicio, aumenta la preocupación por los posibles problemas de seguridad. Precisamente para atajarlos en febrero se constituyó la VOIP Security Alliance (VOIPSA). Esta asociación tiene como objetivo definir los riesgos de este tipo de comunicaciones, como los ataques de piratas informáticos, una tarea para la que ya han solicitado la colaboración de todo el sector.
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