"No cabe dudas de que, por desgracia, los deportistas que tienden a usar sustancias prohibidas recurren cada vez más a la testosterona porque es una de las más difícil de detectar".
Así lo dijo a la BBC, el doctor Juan Manuel Alonso, presidente de la comisión médica y antidopaje de la Federación Internacional de Atletismo.
Su comentario se produce en momentos en que se espera que la Unión Ciclista Internacional (UCI), dé su veredicto final sobre el ganador del último Tour de Francia, el estadounidense Floyd Landis.
El deportista dio positivo a la primera prueba practicada sobre una de las muestras de orina tomadas durante la competencia.
Para este sábado se espera el resultado de otro tipo de examen que se realiza en el laboratorio francés de Chatenay-Malabry.
El caso de Landis se suma al del velocista estadounidense Justin Gatlin, en quien también se detectó la presencia de niveles desproporcionados de testosterona.
Pero ¿por qué esta tendencia y hasta dónde las pruebas pueden ser confiables?
Recuperación
"La testosterona es la hormona masculina por excelencia, aunque también la secretan en menor medida las mujeres a través de las glándulas suprarrenales", explica Alonso.
Agrega que también es la hormona anabólica por excelencia ya que es la que facilita la síntesis de las proteínas, alimento básico de las células, favoreciendo así el aumento de la masa musucular y la capacidad de fuerza y de potencia.
Es de entender que cualquier deportista se vea tentado de beneficiarse con la administración de testosterona artificial o exógena (fabricada por la industria farmacológica) porque aumentaría así la recuperación de energía gastada en el esfuerzo y la recomposición del tejido muscular.
"Se sabe que se están utilizando los esteroides anabolizantes o la testosterona en el intento de la recuperación de una jornada a otra de competición o de un día de entrenamiento al siguiente", dice Alonso.
Si bien la hormona artificial se aplica en diferentes terapias como disfunciones sexuales masculinas, osteoporosis postmenopáusicas de las mujeres, o anemia, entre otras, es considerada una sustancia prohibida por la agencia mundial antidopaje y la mayoría de las organizaciones deportivas.
¿Cómo se detecta?
Una de las dificultades para su detección es que la producción de testosterona difiere entre las personas e incluso cambia a lo largo de la vida de un individuo.
Por otra parte, la composición química de la testosterona natural y de la artificial es muy similar.
A pesar de esto, las agencias antidopajes han creado un protocolo consistente en dos tipos de pruebas de laboratorio que se practican a sendas muestras de orina tomadas a los deportistas.
En la primera se trata de buscar la relación entre testosterona y una sustancia paralela (epitestosterona) que la misma hormona natural genera casi en igual proporción, pero no así la artificial.
El desnivel entre una y otra pone inmediatamente al deportista bajo sospecha. En el caso de Landis, la relación entre testosterona y epitestosterona fue de 11 a 1.
Se sabe -explica Alonso- que hay incluso algunos atletas que para engañar las pruebas se administran también epitestosterona a fin de lograr una relación inferior de 6 a 1, que es el máximo permitido".
Si la primera prueba da positivo, como fue el caso de Landis, se procede a una contraprueba, destinada a estudiar la estructura molecular de la testosterona presente en la segunda muestra de orina.
"El examen se llama espectrometría de masa de razón isotópica, y lo que hace es calcular la cantidad de carbono-12 y carbono-13 que tiene la molécula de la testosterona. Precisamente en las cantidades de estos átomos difieren también la testosterona endógena de la exógena", indica Alonso.
A pesar de que los abogados de Landis ya anticiparon que piensan llegar hasta las últimas consecuencias para evitar la sanción de su defendido, la comunidad científica coincide en respaldar la efectividad de estas pruebas.
En efecto, el director del Centro de Control de Drogas del King´s College de Londres, David Cowan, calificó esta última prueba como "el procedimiento más definitivo que se tenga hasta ahora".
Indicó en tal sentido que cualquier defensa será muy difícil de prosperar para refutar este examen.

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