Poner nuestra atención en el aquí y ahora es una forma de ser conscientes de la transformación

El cambio ocurre diariamente en nuestras vidas, en nuestro trabajo, en las organizaciones, en las relaciones personales, en la política, en la economía, en la sociedad. Para mí el cambio es como una ola, tan pronto llega, hay que montarla o si no la ola nos arropa tirándonos de golpe en la arena y sabemos que esto puede ser muy doloroso.

Para prevenirlo es necesario estar atentos a las pequeñas señales. Si no estamos a gusto en una relación, si sentimos que nuestro cuerpo está dando señales de que no está bien, hay que tomar acción. Evaluar y reflexionar sobre la relación y en el caso de nuestro cuerpo ir a un profesional de la salud. Dar el paso y cambiar. Si nos aferramos a la situación no podemos estar libres para el cambio. Cuanto antes nos olvidemos de las situaciones pasadas, antes nos ajustaremos a las nuevas.

La energía del miedo es tan poderosa que genera lo que se teme. Energéticamente hablando, esto lo podemos traducir como: donde ponemos el foco, crece. Siempre que tememos algo, en algún momento en la vida lo vamos a manifestar. Si tenemos miedo a quedarnos sin trabajo, a quedarnos solos, al fracaso, a no encontrar nuestra alma gemela, y estamos constantemente dándole energía a ese pensamiento, tarde o temprano vamos a traer la manifestación, lo que tanto tememos. Es preferible pensar y afirmar que lo mejor se manifiesta en nuestras vidas siempre.

Muchas veces el miedo es a algo que podría ocurrir, algo que desconocemos, que no está ocurriendo. Tú estás aquí y ahora, mientras que tu mente está en el futuro y no te deja enfrentar el presente y trabajar con él.

El momento presente es lo único que tenemos. La mente trata de negar el ahora y huir de él, pasando del pasado al futuro constantemente, lo que crea estados de ansiedad y confusión, no dejándonos analizar objetivamente cuál es la verdadera razón del miedo.

Para saber si estás en el momento presente pregúntate si hay alegría y entusiasmo en lo que haces. Si no lo hay es que estás entrando y saliendo entre el pasado y el futuro y ves la vida como un esfuerzo continuo. En este momento pon atención a lo que haces y cómo lo haces.

El cómo es más importante que el qué, disfrutar y estar presentes en el proceso te da la confianza que necesitas para aceptar plenamente el resultado. Cuando confiamos en Dios, en la Divinidad sabes que el resultado es para nuestro mayor beneficio.

¿Qué herramientas podemos utilizar para aquietar la mente y traerla aquí y ahora? La meditación, las afirmaciones (escritas y habladas en alta voz) la oración, la yoga, el tai chi. Es en el ahora que podemos ser partícipes y no espectadores.

Es en el ahora que podemos sembrar la semilla que luego dará su fruto. En el ahora podemos visualizar qué queremos sin apegarnos al resultado.

En el budismo tibetano nos enseñan que una de las causas del sufrimiento es el apego. Suelta y deja ir. La meditación de soltar es muy provechosa para no apegarse. Busca un sitio tranquilo y silencioso, pon tu atención en la respiración y observa tus pensamientos. No entres en diálogo, no juzgues, sólo observa. Visualiza que todos tus miedos los entregas al mar y que la presencia divina de Dios los transforma en amor. Siente el alivio que te da soltar y saber que Dios está a cargo siempre. Sigue respirando, abre los ojos lentamente y siente la paz y la calma.

Por Ma Prem Bhama
La autora es Certified Life Empowerment Coach.