Cuando Ana Torroja interpreta las canciones de Mecano, todos los que la escuchan sienten lo mismo. Aunque sean más de 70.000 personas. Sienten que la primera vez que escucharon esas canciones tenían 25 años menos. Que ya no son tan jóvenes como entonces. Y que no volverían a serlo aunque los tres de Mecano se subieran de nuevo juntos encima de un escenario.
Ana Torroja, vocalista del mítico trío Mecano, actuó ayer en Cádiz ante, según los organizadores del concierto, 70.000 personas. Cuando Mecano editó su primer vinilo, algunos eran tan pequeños como los que se dormían anoche en los brazos de sus padres. Esos mismos padres que hace 25 años ni siquiera pensaban en serlo. A otros les traicionaban las arrugas que ya ni el maquillaje sabe disimular. Pero todos bailaron y cantaron en cuanto sonaron las primeras notas.
Hoy no me puedo levantar fue su primer single y la primera canción del concierto. Todo un símbolo de la movida de los ochenta. Resaca, champagne, beber, fumar y no parar de reír. Pero han pasado 25 años. Ya no son los ochenta. Ni siquiera es el mismo siglo que entonces. Y entonces ni siquiera se podía soñar que 70.000 personas siguieran vibrando con Mecano 25 años después.
Lo logró anoche Ana Torroja. Sin dos tercios de Mecano pero con un despliegue de luz y sonido espectacular. El público abarrotaba la playa, el Paseo Marítimo y hasta la carretera. Dos pantallas, una a cada lado del escenario, ayudaban a ver de cerca a la cantante. Tacones altos. Vestido pantalón oscuro ceñido al cuerpo. Y muy corto. El pelo le tapaba los ojos con el viento. Pero hasta eso lo disfrutó ayer la cantante: "Hace un ponientito muy agradable..."
Dijo que se lo estaba pasando bien. Y que esperaba que los demás también sintieran lo mismo. "Espero que todos salgamos de aquí un poquito más felices de lo que hemos entrado". Por eso lo luchó hasta el final. Con Cruz de navajas. Con Ay qué pesado. Con La fuerza del destino, Hijo de la luna, Mujer contra mujer, La fiesta, Me cuesta tanto olvidarte... Parece que Ana Torroja no es nadie sin Mecano. Apenas tres de los 20 temas que cantó fueron de su carrera en solitario. Pero hasta con las canciones de sus pocos discos disfrutó el público.
Cinco bises consiguieron arrancarle. Antes, con humildad, les dijo a sus decenas de miles de oyentes que la ayudaran a terminar el sarao con algo que aquí se hace mejor: bailar la rumba de Una rosa es una rosa. Luego se coló en una fiesta, reconoció cuánto cuesta olvidar a alguien a quien se ha abandonado y confesó su fragilidad y lo que duele el amor. Con luz tenue, se emocionó con Mujer contra mujer. Bajo las estrellas, invocó al Hijo de la luna. Con cuadros y un caballete, recordó a Eugenio Salvador Dalí. Y rodeada de zombies ensombrecidos cantó No es serio este cementerio.
Casi dos horas después de empezar terminó una nueva edición del concierto gratuito Cádiz Latino, organizado por el Ayuntamiento. Era ya la medianoche cuando Ana Torroja se llevó a casa un muñeco hecho a su imagen que le regalaron desde el público. Lo pondrá en un lugar privilegiado de su casa para no olvidarse de anoche. Y dijo adiós, muchas gracias, con Barco a Venus: "Déjalo ya. Sabes que nunca has ido a Venus en un barco. Quieres flotar, pero lo único que haces es hundirte...". Con esa letra volvieron 70.000 personas a sus casas. Setenta mil mentes regresaron de repente del pasado al presente. De 25 años antes a 25 años después. Se terminó así el sonido de algo que ya forma parte, como ella misma dijo, de la banda sonora de su vida. Y también de la nuestra.
fuente:Diario de Cádiz
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'Los Amantes' (2006) de Ana Torroja
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