Varios autores de cómic en lengua francesa coincidieron hoy en señalar, en el Salón del Cómic de A Coruña, que el 90 por ciento de los trabajos de banda diseñada que se publican en su idioma "no tiene mucha calidad".
El dibujante Emmanuel Larcenet observó que cada año salen muchos títulos al mercado francófono y disfrutan de mucha venta, pero opinó que "el 90 por ciento es una mierda".
También el joven suizo Frederik Peeters se cuestionó el supuesto éxito del cómic en francés y observó que es cierto que se publica más que hace 15 años y que se realizan más traducciones a otros idiomas, si bien puntualizó que esto "no es significativo" del nivel del sector.
Por su parte, el canadiense Guy Delisle argumentó que no es que se haya producido un "boom" del tebeo francófono sino más bien un "cambio progresivo" hacia una mayor difusión y variedad gracias al "esfuerzo" de pequeñas editoriales independientes.
Delisle indicó que se han sucedido "apuestas atrevidas" en busca de historias "diferentes" al que han contribuido también autores como él mismo o sus otros dos compañeros.
Temáticas cada vez más interesantes
Al mismo tiempo, el dibujante canadiense constató un "aperturismo" de la banda diseñada en francés con trabajos que presentan "temáticas muy interesantes" y, a la vez, son "comercialmente viables".
Delisle puso el ejemplo de la obra "Persépolis" de la iraní Marjane Satrapi y aseveró que iniciativas como esta "están animando a las grandes editoriales a apostar por el sector".
Del mismo modo, Larcenet afirmó ver un "momento de transición" desde los "cómics de género" de hace 15 años, con "visiones muy cerradas" sobre temática de piratas o infantil, por ejemplo, a otras perspectivas menos constreñidas que apuntan a un futuro en el que se podrán ver "cosas interesantes".
Tanto Peeters como Delisle y Larcenet se caracterizan por realizar una historieta "más intimista y adulta, con temas muy próximos que admiten todo tipo de lecturas y que gozan de una gran aceptación entre las lectoras", según la organización del Salón del Cómic.
Los tres también han recurrido a elementos autobiográficos para alguno de sus trabajos, como es el caso de Frederik Peeters, que se dio a conocer internacionalmente gracias a "Píldoras azules", donde aborda el tema del sida, una obra acompañada de un éxito editorial deslumbrante tanto en su edición original como en las diversas traducciones.
El autor suizo subrayó que no se trató de una obra "calculada" sino que utilizó la banda diseñada con el fin de "exorcizar" ciertas experiencias "para después verlas con perspectiva y reflexionar".
A mitad de camino un amigo que trabajaba en una editorial le animó a publicarlo y por ello intentó "darle una coherencia y acabarlo, hasta que se disipó la niebla mental" que padecía.
Sin embargo, Peeters descartó repetir la experiencia y aseveró que "una vez hecha esta purga" no volverá a trasladar su vida personal a una historieta.
Por su parte, tanto Larcenet como Delisle defendieron el recurso a elementos autobiográficos como herramientas para construir un guión interesante y entretener al lector, pero sin dejarse limitar por la experiencia personal, porque sino "se corre el riesgo de no contar una buena historia", en palabras del autor galo.
fuente:agencias
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