Los beneficios de la respiración profunda y la meditación están comprobados. La respiración adecuada da vida.
Una de las formas más rápidas de aquietar la mente es a través de la respiración, la otra es la meditación. Pero es tan sencillo que a veces lo pasamos por alto. En momentos de emociones conflictivas como el dolor, el coraje o el apego nos olvidamos de respirar y el oxígeno no llega al cerebro. Tensamos nuestro cuerpo y damos paso al estrés, lo que le causa daño a nuestro sistema nervioso y a nuestro organismo.
Hay tres maneras de respirar:
La primera, es la respiración clavicular. Es la forma en que la mayoría de las personas respiran. Ésta es manera de respirar los hombros y la clavícula se elevan mientras que el abdomen se contrae.
La segunda, la torácica. Esta se realiza con los músculos intercostales expandiendo el tórax.
Y la tercera, la respiración abdominal profunda, también conocida como la respiración completa en el campo del yoga. Esta técnica lleva el aire a la parte más baja y más amplia de los pulmones. Es lenta y profunda lo que nos ayuda a hacer uso adecuado del diafragma.
Si nuestra respiración es insuficiente, aumenta el estrés y con ello, la liberación de adrenalina, (una hormona vasoactiva secretada en situaciones de alerta por las glándulas suprarrenales que en grandes cantidades pueden ocasionar daño a nuestro organismo).
Respira profundamente
La respiración completa -como se le conoce en el yoga- te ayuda a relajarte. Si puedes, acuéstate en un espacio donde estés completamente tranquila.
Desconecta todos los teléfonos, pon música suave, luz tenue y comienza a respirar profundamente. Pon tu mano derecha en el estómago (encima del ombligo) y cuando vayas respirando hazlo de tal manera que el estómago se expanda en la inhalación y cuando exhales el estómago se contrae.
Luego pon tu mano izquierda en la costilla izquierda (deja la derecha en el estómago), sigue respirando y vas a ver que el costado se expande hacia los lados y la mano sale hacia fuera.
Ahora va la tercera parte de la respiración completa. Pon tu mano izquierda en la parte alta del pecho (el dedo índice toca clavícula derecha y el dedo pulgar toca clavícula izquierda).
Comienza a respirar notando que tu mano derecha (que todavía está en tu estómago) sube, sigue respirando y tus costillas van a abrir hacia los lados. Sigue respirando y vas a notar que tu mano izquierda sube. Al exhalar, hazlo de arriba hacia abajo, permitiendo que el pecho contraiga, las costillas vuelvan a su lugar y el estómago baje. Esto se conoce como una respiración completa. Es recomendable que lo hagas poco a poco, si te sientes cansada o no puedes completar la respiración, descansa, respira normalmente y vuelve a intentarlo.
Técnica de meditación
La otra forma de relajarse es la meditación. Por aproximadamente 35 años laboratorios en Harvard Medical School sistemáticamente han estudiado los beneficios de la meditación. Estos apuntan a que cuando una persona medita se producen cambios fisiológicos que ayudan a mejorar condiciones tales como alta presión, irregularidades en el ritmo cardiaco, insomnio, síndrome premenstrual, ansiedad y depresión, entre otros.
¿Qué hace falta ?
Para el Dr. Herbert Benson de Harvard Medical School hay dos pasos básicos a seguir: enfocarse en una palabra, una imagen, un sonido y/o en la respiración; en segundo lugar, si nos viene algún pensamiento, pasivamente retomamos el objeto de nuestro enfoque (no entramos en diálogo, solamente observamos).
La meditación es relajarse y si nos esforzamos estamos poniendo tensión en el proceso. Para meditar usa el mismo procedimiento, busca un lugar silencioso, pon música suave, luz tenue, etc. Escoge en qué te vas a enfocar, la imagen de Jesucristo, la imagen de Buda o en la respiración misma.
La meditación es para todos, no importa el camino espiritual que has escogido.
La autora es “Certified Empowerment Life Coach”. maprem@onelinkpr.net

gracias por la información