Festejar el paso de niña a mujer es una tradición fuertemente arraigada en América Latina, un motivo de celebración y orgullo que a veces también somete a la economía familiar a una tensión extrema.
Salón de fiesta, músicos, fotografía, video, torta, servicio de catering, vestido, tarjetas de invitación... todo suma, y a menudo los padres llegan a vender bienes propios, endeudarse o sacrificar otras prioridades familiares para cumplir con este sueño.
Este esfuerzo muchas veces responde al reclamo de la hija quinceañera, estimulado por la presión social y la competencia con su compañeras de colegio a ver "quien da la mejor fiesta".
Pero en otras ocasiones son los propios padres que se obligan a dar a su hija esa fiesta que siempre soñaron, aunque no puedan pagarla.
Con el correr del tiempo la forma de celebrar los quince se ha ido transformando, y a veces las niñas prefieren cambiar la fiesta por un viaje, un auto, un anillo o incluso hasta una cirugía estética.
Como sea que se elija celebrarlo, este es un evento fundamental en la vida de la mayoría de las jóvenes latinas y muchos padres sienten que deben estar a la altura de las expectativas.
fuente:bbc
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