
Su ex marido, un diplomático paraguayo se llevó al hijo de ambos hace más de un año. Ella vive en la embajada argentina en Asunción para estar cerca él. Ganó todas las instancias judiciales pero aún espera
En el año 1995 Florencia Rico Douglas y Gustavo López Bello se casaron en San Isidro y eran muy felices. Como diplomático él fue trasladado a Ginebra, Suiza y hacia allá partieron marido y mujer. Al año, nació el único hijo de la pareja.
Según publicó el diario Clarín en su edición del sábado, en marzo de 1999 la familia volvió a Paraguay y allí comenzaron los problemas hasta que en octubre del 2001 se divorciaron. EL no manifestó la existencia de su hijo para evitar un régimen de visitas y pretendía cambiar los bienes gananciales por su hijo. Ella se quedó sin un peso pero con su hijo.
El se casó de nuevo y en julio del 2001lo trasladaron a Buenos Aires donde ella se vino para que el hijo de ambos tuviera a sus padres cerca. En diciembre del 2003 lo trasladan a Viena donde el pequeño viajó dos veces, la última en marzo del 2005. Tenía que volver el 9 de junio pero no fue así y comenzó el calvario que aún hoy perdura.
Ella trabajaba en una productora de cine pero dejó todo para poder viajar y recupera a su hijo. Inició el pedido de restitución en la chancillería y abrió una causa penal en la Corte Suprema.
Recién en marzo de este año informa el matutino, ella viajó a Paraguay donde reside su ex marido para reencontrarse con su hijo. Allí lo pudo ver y disfrutaron de algunas horas juntos. Pero cuando el pequeño pidió irse con su mamá, esta fue echada de la casa mientras todos lloraban por la escena.
El 7 de junio ella ganó la restitución en primera instancia y en agosto la segunda en la Cámara de Apelaciones de la Niñez y Adolescencia. Sin embargo, todo quedó en la nada porque su ex presentó un recurso de inconstitucionalidad de la Corte.
Ella, ahora pasa sus días viviendo en la embajada argentina en Paraguay esperando justicia.
fuente:infobae
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La noticia en el Periódico Clarín:
Vive en una embajada, sólo para estar cerca de su hijo
Su ex marido, un diplomático paraguayo, se lo llevó hace más de un año.
Florencia ya no sabe qué hacer. Lleva un año de viajes, peleas, trámites. Y todo para estar con su hijo de diez años al que su ex marido casi no la deja ver. Ahora, tras una lucha que la llevó a Austria y Paraguay, ganó la restitución en un fallo unánime. Pero el ex marido apeló a la Corte Suprema y todo se suspendió.
En el 95, cuando Florencia Rico Douglas y Gustavo López Bello se casaron en San Isidro, Buenos Aires, nada hacía suponer un desenlace semejante. Como él es diplomático paraguayo, esta argentina lo siguió a Ginebra, Suiza. Al año nació el primer y único hijo de la pareja.
En marzo del 99 terminó la misión y volvieron a Paraguay. Las cosas empezaron a estar mal, y en octubre de 2001 se divorciaron: "Fue un mal arreglo lleno de amenazas de mi ex. No se manifestó la existencia de nuestro hijo, mi ex lo hizo para no tener un régimen de visitas. Sobre los bienes gananciales, él pretendía cambiarlos por mi hijo. No accedí, me quedé sin un peso, pero con mi hijo", cuenta. Y aclara que el divorcio no está registrado en Argentina.
López Bello volvió a casarse y en julio de 2001 lo trasladaron a Buenos Aires. Atrás viajó Florencia, para que el chico estuviera cerca del papá. En diciembre de 2003 lo volvieron a trasladar, esta vez a Viena. El nene viajó dos veces, la última en marzo de 2005. Tenía que volver el 9 de junio, no fue así. Y empezó la odisea.
Florencia (37) trabajaba en una productora de cine, pero tuvo que dejar todo para recuperar a su hijo: inició un pedido de restitución en la Cancillería y una denuncia penal en la Corte Suprema. Su ex gozaba de inmunidad diplomática, que se acabó en enero, al ser trasladado a Paraguay.
En marzo Florencia viajó y se encontró con su hijo. Hacía un año que no se veían: "La alegría fue inmensa. Tuvimos tres horas de mucho diálogo, amor y cariño. Pidió irse conmigo, dijo que no quería quedarse allí. Entonces ocurrió una escena atroz. Su mujer se abalanzó sobre mí, que tenía a mi hijo alzado y me pegó. Me sacaron al chico, me arrastraron fuera de la casa, y me partí un dedo. Mi hijo gritaba, lloraba. Sentí impotencia y dolor, pero lo peor fue verlo en esa escena y no poder consolarlo".
El 7 de junio Florencia ganó la restitución en primera instancia. Y el 1º de agosto la de segunda en la Cámara de Apelaciones de la Niñez y Adolescencia. Pero no hubo restitución porque el ex marido presentó un recurso de inconstitucionalidad en la Corte.
Hace meses que Florencia vive en la embajada argentina en Paraguay, esperando Justicia: "Ya gané todas las instancias. ¿Cómo puede ser que un hijo y una madre que han sido brutalmente separados deban sufrir tanto?"

Como debe estar sufriendo esta mujer.Si a mi me separaran de mi hijo no se que haría.
Los niños no deben de ser instrumentos de venganza de los padres.
Saludos