
Es necesario saber que a menudo las infecciones de transmisión sexual (ITS) no muestran síntomas, al menos en su primer estadio –periodo de latencia-, y si lo hacen suelen ser similares a las de otras no tan graves, por lo que ni siquiera el médico más experto podría detectarlas sin contar con el apoyo de los modernos métodos diagnósticos de los que afortunadamente disponemos.
Sin embargo, hay algunos signos y síntomas que nos pueden ayudar a identificarlas:
-Lesiones ulceradas en la zona genital. Puede hacernos sospechar la presencia de sífilis, chancro blando, herpes genital u otras infecciones menos frecuentes.
-Secreciones o flujo vaginal, de color amarillento o blancuzco, que pueden ser malolientes y que podrían corresponder a infecciones por hongos, tricomonas o gonococo.
-Exudados purulentos uretrales, que nos hacen sospechar una uretritis, por gonococos (gonorrea) o mixta, más frecuentes hoy día.
-Irritación y erosiones en el glande que podrían indicar una infección bacteriana o por hongos.
-Inflamación de los ganglios inguinales acompañados de erosiones en zona genital. A descartar: sífilis, granulomas, chlamidias y sida.
-Fiebre persistente que requiere inmediata intervención médica y puede deberse a algunas ITS como hepatitis B, sida e incluso infección por chlamidias, sífilis, etc.
-Coloración amarillenta de la piel y conjuntivas junto a diarreas y dolores abdominales, nos pueden hacer sospechar una hepatitis B (altamente contagiosa por vía sexual).
-Lesiones en forma de vesículas, que provocan irritación y dolor, recurrentes y de aparición periódica. Pueden corresponder a infección crónica por herpes virus.
-Quejas sobre dolor o ardor al orinar en la vagina o en la vulva, que puede deberse a una simple infección urinaria pero que obliga a descartar ITS como vaginitis, herpes o tricomoniasis.
-Quejas de picores con rascado frecuente en la zona pubiana. Se puede sospechar una micosis o incluso presencia de parásitos como la ladilla, que es un tipo de piojo que coloniza el vello sexual (pubis y axila).
-Quejas de picor intenso en la piel o mucosa anal o vulvar, con necesidad de rascado. Nos puede hacer pensar en distintas parasitosis.
-Verrugas en el glande, prepucio, vulva y zona perianal, a veces con picazón y ardor, cuya presencia nos hace sospechar de infección por papilomavirus humano.
fuente:elmundo.es
-----------------------------------------------------
Publicidad
