
Estos días se sigue poniendo de manifiesto el poder creciente y casi imbatible de You Tube. A nadie se le escapa su auténtico poder y ya no se trata tan sólo de conseguir la extraordinaria proyección de un grupo gracias a sus simpáticas coreografías o de comenzar la promoción de una película meses antes colgando series de "making off".
Hace unas semanas, Steve Chen, cofundador del sitio, anunciaba su intención de alojar en You Tube "todos los vídeos musicales". Todos. Y con los "papeles en regla". Quizá sea pelín ambicioso, pero ya van poniendo las primeras baldosas amarillas en el camino. Acaban de llegar a un acuerdo para distribuir los videoclips -y otros contenidos- de la firma Warner de manera legal.
Son muchos los que se han dado cuenta del poder real del pretendido "amateurismo" de este cajón de sastre de lo visual. En forma de 'memes' o modas pasajeras fluyen como corrientes (supuestamente) espontáneas (virales) por la red -esa serie de tubos- numerosas ideas, simpáticas situaciones, o simples ocurrencias que rápidamente se "hacen fuertes" en el ciber-consciente colectivo. A la gente le gusta ver lo que hace otra gente. Disfrutan viéndolo. A veces hasta imitándolo. Y, generalmente, se lo creen. Si parece hecho por un particular es más fiable que si se trata de la publicidad convencional de cualquier multinacional o institución.
La Casa Blanca está introduciendo vídeos en You Tube para concienciar a los jóvenes de lo malas que son las drogas. Un sencillo clip de escasa resolución visto en la soledad de su habitación por un adolescente puede ser más efectivo que una campaña televisiva con el mismísimo Líder del Mundo Libre dando consejos y regalando advertencias. No son los primeros en hacerlo: en respuesta a las devastadoras predicciones climáticas del ex-vicepresidente Al Gore en la película "Una verdad incómoda", un lobby republicano relacionado con la petrolera Exxon colgó en You Tube una parodia en la que hacían burla de Gore y sus malos agüeros. No funcionó, pero no porque fuera mala la idea, más bien porque les pillaron. Y ya se han dado casos de empresas que andan dándole palos a la competencia amparadas por el pretendido anonimato de la web.

Contra el irresistible ascenso de You Tube se alzan algunos de los gigantes de la red, con relativo éxito. Google Video no termina de cuajar, a pesar de los esfuerzos del oráculo del siglo XXI por evitar que se le escape este pedazo del pastel que aún no controla. Microsoft ya se encuentra en fase beta de su propio servidor de videos, que se llamará Soapbox. Y no cesan de surgir clones; desde la versión en chino (con un mercado potencial inabarcable) hasta otras más picantes dedicadas a aquello que prohíben en You Tube, el porno. Infructuosos intentos, por el momento, de frenar sus planes para dominar el mundo (de los vídeos en Internet).
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Autor:
Javier Salas

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