Cada vez estamos más seguros de que el órgano sexual más importante es el incansable cerebro, y la imaginación la zona erógena más potente que poseemos. Aquí es donde nos damos cuenta de la importancia que tiene el sexo en la existencia humana, la existencia interior, el mundo de lo imaginario, cuando lo aislamos de la importancia que pueda tener con el mundo exterior, el mundo de lo físico.

En medio de los dos mundos está la fantasía, representación de todo lo que tiene dentro una persona, y que no tiene que ver con la percepción del mundo físico externo, o lo que es lo mismo, ni lo huele, ni lo ve, ni lo toca, ni lo siente, ni lo saborea.

El origen de las fantasías tienen un motivo externo la mayoría de las veces, como un libro, una película, una persona que resulte atractiva o simplemente una leve insinuación, también utilizamos la memoria para traer momentos vividos y agradables que se quieren volver a satisfacer en el presente, aunque en ocasiones también su origen es debido a grandes frustraciones.

Muchas personas pueden controlar sus fantasías sin llevarlas a extremos desagradables y sin que afecte a otros estados de conciencia pero no siempre es así, ya que algunos “males” quitan esta facultad a otras personas, eso puede ser perjudicial para sí mismo y el entorno que le rodea.

La fantasía masculina:

Clasificar las fantasías es un trabajo arduo, su número, tipo y calidad es tan grande como seres vivos puedan crearlas con total libertad y privacidad, muchas nunca se contarán, sin embargo las más frecuentes son las siguientes:

Tener sexo con una pareja distinta a la propia (lo más frecuente).
Tener relaciones dentro de un grupo (orgía).
Tener sexo con personas del mismo sexo.
Hacer el amor en lugar distinto al acostumbrado.
Hacer el amor con su propia pareja de manera diferente a como se realiza habitualmente (oral, anal, o de otra manera donde la pareja sea más participativa).

La fantasía femenina:
Aunque se concibe que forma parte de la conducta sexual del hombre, no es algo exclusivo del sexo masculino, muchas mujeres también tienen fantasías sexuales, en algunos casos coincidentes con argumentos imaginados por los hombres, las más frecuentes son:

Imaginarse mantener relaciones sexuales con otro hombre distinto al habitual (su marido o su pareja).
Pensar que está siendo objeto de una violación (dentro de unos márgenes), ya sea con un hombre o más de uno.
Figurarse que está poseyendo o siendo poseída por otra mujer.
Rememorar otras experiencias sexuales mantenidas en el pasado.
Mantener una relación en la que se incluyan escenas violentas como el sadismo o masoquismo, siendo ella la que domina a un hombre sumiso que la consiente y satisface o bien es la que debe obedecer y satisfacer los deseos de otra persona dominante.

La fantasía de ambos sexos:
Existen otras formas de fantasear más genéricas para ambos sexos, pero que por distintos motivos no se suelen pedir o nombrar directamente, suelen ser: mantener relaciones incestuosas, de prostitución, poseer a personas con una edad rozando lo prohibido, de otra raza y color, etc...

Fantasía y salud:
Estar contento con la vida sexual que se mantiene es sinónimo de salud, las fantasías son importantes para que no caiga en la monotonía y el aburrimiento la sexualidad.

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