
Todos tenemos alguna manía o rareza que forma parte de nuestra vida y que es muy difícil hacerla desaparecer. Mientras podamos controlarlas no representa ningún problema para nosotros. En caso contrario, podría tratarse de algún problema psicológico.
-Esclavos de las manías
Las manías son pequeños actos que realizamos de forma repetitiva y rutinaria. Nos ayudan a calmar la ansiedad que podemos sentir en ese momento o a sentirnos más tranquilos.
Todos tenemos pequeñas manías que en cierto modo nos esclavizan un poco: no pisar las rayas del suelo, leer una revista de atrás hacia delante, tocarnos el pelo compulsivamente, sentarnos siempre en el mismo sitio, etc. Estos actos se consideran normales, siempre y cuando no los llevemos a un extremo y empecemos a convertirlos en un problema que pueda llegar a afectar la estabilidad de las personas.
Las manías son difíciles de erradicar, requieren de un gran control y voluntad. Lo primero que se debe hacer es descubrir en qué momento se realizan, por qué y cuáles son las causas que nos incitan a ello.
Las personas que son excesivamente maniáticas tienen problemas de convivencia. Exigir a los demás que mantengan rigurosamente su orden, la limpieza exagerada o aguantar sus tics constantemente, suelen exasperar a quienes les rodean, quienes además no logran entender el porqué de tantas rarezas.
-Personas maniáticas
Aunque la mayoría de las personas tienen alguna rareza, hemos de destacar que se dan con más frecuencia en:
- Personas mayores. Conforme una persona se va haciendo mayor, se va sintiendo más insegura y vulnerable. Tiene la necesidad de crear unos hábitos diarios a los que aferrarse y sentir que tienen su propio control. Para ellos es fundamental no alterarlos. En su día a día existe un orden establecido que no desean cambiar: un paseo diario, la hora de la comida, de la cena, echar la primitiva, etc.
- Personas que viven solas. Las personas que viven solas tienen una serie de hábitos y costumbres muy arraigadas dentro de su casa, les cuesta ceder y se muestran inflexibles ante determinadas costumbres. La convivencia con ellos es muy difícil y, sobre todo, cuando se trata de convivir en su propia casa. Las manías las mantienen sólo dentro del hogar. Por lo tanto, no habrá ningún problema con ellos mientras no haya convivencia.
- Personas perfeccionistas. Son tremendamente meticulosos, organizados y ordenados, hasta el extremo de repetir constantemente sus tareas si no se encuentran satisfechas con ellas.
- Personas inmersas en un medio donde esa manía es habitual. Si en la familia o en el grupo social al que pertenece una persona, se vive alguna manía que no ha sido corregida y no tienen intención de hacerlo como puede ser, por ejemplo, una excesiva higiene personal, es muy probable que esa persona, por un efecto de contagio acabe teniendo también esa rareza.
-Manías más frecuentes

Las más comunes son las relacionadas con el orden, la limpieza, la higiene personal y la seguridad.
Las relacionadas con el orden son aquellas en las que existe la necesidad de que todas las cosas estén en su sitio. Quienes lo sufren, no soportan ni por un momento que alguna cosa se halle fuera de su lugar. Esto les ocurre tanto con el material de trabajo como con las cosas de la casa y los artículos personales.
El orden, en principio, es un hábito bueno que hemos de tratar de inculcar a nuestros hijos y de adquirirlo nosotros. Pero, cuando se convierte en obsesivo y en una exigencia a los demás, este hábito se convierte en manía y corre el riesgo de llegar a convertirse en patológico si no se lucha por vencerlo.
La preocupación excesiva por la puntualidad también revela una rareza del orden.
En cuanto a las manías relacionadas con la limpieza o la higiene personal, es muy frecuente encontrarnos con personas que tienen la necesidad de lavarse las manos o los dientes continuamente, o con personas que prefieren no dar besos ni la mano en los saludos, porque les produce un profundo rechazo ese tipo de contactos.
También son frecuentes las manías relacionadas con la seguridad. Las personas que la sufren tienen la necesidad de revisar repetidas veces las luces, grifos, ventanas, puertas, gas... para comprobar si todo está correcto. El problema está en la duda continua y la angustia que este tipo de manías produce en quienens las padecen. Por lo que el hecho de irse a la cama o salir de casa, puede convertirse en un auténtico ritual.
Todas estas manías que hemos mencionado, se consideran normales dentro de un orden o sin llevarlo al extremo. En caso contrario, pueden convertirse en un auténtico problema psicológico que debería ser tratado por un profesional.
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Mi apellido es MANIAS MANIAS y hoy a los 63 años no siento ninguna de esas cosas que comentan " ut-supra " Si mas adelante me vienen algunas te las comunico.Me divertí mucho chau...