
Nabil Manakli sabe que puede ser ejecutado en cualquier momento. En 1997 fue condenado a muerte en Yemen por organizar un grupo armado. Como él, más de 20.000 personas en el mundo esperan su fatal destino en el corredor de la muerte. En el año 2005 se llevaron a cabo 2.148 ejecuciones, según un informe publicado por Amnistía Internacional. Este martes se celebra el Día Mundial contra esta práctica con el lema 'La pena de muerte, un fracaso de la justicia'.
Las ejecuciones del pasado año se produjeron en un total de 22 países, pero el 94% de ellas se concentraron en tan sólo cuatro lugares: China, Irán, Arabia Saudí y Estados Unidos.
La pena de muerte todavía es legal en 68 países, pero Aminsitía Internacional cree que su desaparición está más cerca. Filipinas ha sido la última en unirse a los países abolicionistas y Moldavia reformó su Constitución el pasado mes de junio para prohibir la pena capital.
Las organizaciones contra la pena capital denuncian que los condenados no siempre han recibido un juicio con garantías. "Los países que utilizan la pena de muerte lo hacen de una forma injusta, vulnerando las leyes y normas internacionales. Cada ejecución constituye una violación del derecho a la vida. Y esta violación se agrava cuando el Estado quita la vida a un ser humano por medio de un proceso judicial injusto", asegura Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España.
China es el país donde más ejecuciones se realizan al año. Amnistía Internacional denuncia que “se condena a muerte a presos en juicios injustos, sin que se respete la presunción de inocencia y con la tortura como medio para obtener testimonios”.
Estados Unidos ocupa otro puesto destacado en esta tétrica lista. En este país han sido ejecutadas 1.047 personas desde 1977 y, según Aminstía Internacional, algunas con enfermedades mentales.
Este año ha sido especialmente negro en Irán. El país ha reanudado las ejecuciones por lapidación, algo que no hacía desde 2002. Actualmente, hay al menos siete mujeres iraníes en riesgo de ser lapidadas.
Españoles condenados
En la actualidad hay dos españoles condenados a muerte en el extranjero, Nabil Manakli y Pablo Ibar.
Pablo Ibar fue condenado en el año 2000 a la pena capital en EEUU. Desde entonces está en el corredor de la muerte de la Penitenciaría de Starke (Florida). El 9 de marzo de 2006 el Tribunal Supremo de Florida confirmó la sentencia. La familia está luchando para que se repita el juicio.
Para mantener la esperanza tienen el ejemplo de Paco Larrañaga. Tras una larga batalla, este español consiguió que Filipinas conmutase su pena de muerte por una condena a cadena perpetua. Más de 20.000 personas en el mundo sueñan con correr la misma suerte.
