Se inventó en Nueva Zelanda y lo llamaron Zorb. Es una suerte de deporte extremo que consiste en tirarse ladera abajo metido en una esfera de PVC transparente... También se puede usar en agua.
Despeñarse por una montaña a más de 50 kilómetros por hora y sobrevivir es posible gracias a un balón de aire de tres metros de diámetro llamado zorb. Se trata de un disparatado invento de PVC capaz de hacer vomitar al más osado. Sin embargo, quienes lo han probado dicen que rodar como una pelota de playa a gran velocidad ladera abajo constituye una sensación embriagadora.
El zorbing es una ocurrencia neozelandesa que se extiende como un reguero de pólvora. Lo que comenzó siendo una travesura de un científico de segunda fila, Dwane van der Sluis, y un buscavidas sin empleo, Andrew Akers, ha terminado por convertirse en un negocio que cada año mueve decenas de miles de euros.
Y no es para menos, porque las franquicias de Zorb Brand, la empresa que explota esta patente, se están instalando con rapidez por todo el planeta: Japón, Estados Unidos, Argentina, República Checa… Por desgracia, el hinchable aún no ha llegado a España, y quienes quieran probar suerte deben hacerlo, de momento, en el extranjero.
Aunque parezca mentira, el zorb está inspirado en un archiconocido dibujo de Leonardo da Vinci. Dwane y Andrew buscaban un invento que revolucionase el mundo y encontraron una idea sugerente en un boceto del genio toscano, en el que un hombre permanece enmarcado en una circunferencia con los brazos y las piernas extendidas.
En un primer momento emplearon un cilindro de metal. Demasiado pesado y peligroso. Después diseñaron un prototipo más ligero y de pequeño tamaño que fabricaron en plástico. Los inversores a los que presentaron la iniciativa se rieron durante varios minutos a mandíbula batiente. Era demasiado frágil, liviano y disparatado.
Lejos de abandonar, la pareja se separó y se dio un tiempo para perfeccionar la idea. A las pocas semanas, el científico regresó con una esfera reforzada con un armazón de PVC. Su compañero, Andrew Akers, también volvió con una estructura similar, pero mucho más grande. Por separado, los dos balones eran completamente inútiles: cualquiera que hubiera cometido la temeridad de montar en aquellos artilugios se hubiera roto varios dientes.
Seguridad contra choques
La unión de ambos modelos dio lugar a una superesfera compuesta por dos anillos concéntricos. Ambos, separados por una simple capa de aire de 70 centímetros que otorgaba empaque al invento para afrontar con seguridad un choque a gran velocidad contra un muro de hormigón. De este modo, nacía el primer zorb, una especie de airbag gigante.
«Descender una ladera dentro de nuestro invento es una experiencia única», publicitan los creadores en su página web. «No apto para las personas que sufren vértigo o le dan muchas vueltas a las cosas dentro de su cabeza», ironiza el dúo. Nueva Zelanda se ha convertido en un lugar de peregrinación para quienes quieren disfrutar de esta disciplina.
Dwane y Andrew continúan innovando. Después de adaptar el zorb para ancianos y niños de 8 a 12 años, la pareja ha sacado al mercado un modelo acuático. Se trata de un balón al que se le añaden veinte litros de agua en su interior. «Es lo más parecido a estar dentro de una lavadora en pleno centrifugado», explican. Y no les falta razón, porque los concursantes salen al exterior tan arrugados como una camisa. El éxito del zorbing es tan arrollador que hasta el cantante Peter Gabriel se ha dejado seducir por la primicia neozelandesa y la exhibe en sus conciertos.
@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@

Que chulo este deporte. ¿Donde podría encontrar una bola de esas en España?
Esas bolas van a causar más deun desgracia fijo
en donde puedo adquirir una esfera de estas.
saben de alguna tienda que las venda en mexico