Las cifras por sí mismas hicieron historia: 200.000 fueron los discapacitados físicos y mentales asesinados por los nazis desde 1933, entre ellos un primo de Hitler supuestamente enfermo de esquizofrenia. Una exposición recoge ahora la verdad tras estas "ejecuciones por compasión", piedra angular de la llamada "política sanitaria" del líder alemán.

Han hecho falta más de 60 años para que una exposición muestre con detalle el destino de las primeras víctimas de las siniestras prácticas sanitarias de Hitler, basadas en su obsesión con la pureza racial que condujo al Holocausto.

Medicina mortal: Creando la raza maestra es el título de la muestra recientemente inaugurada en la ciudad de Dresden.

Décadas más tarde, la verdad sobre las muertes en la clínica Am Spiegelgrund salió a la luz tras el descubrimiento de partes de la anatomía de niños conservadas en formol en cientos de tarros encontrados en el sótano del centro.

Pruebas realizadas a los restos confirmaron que contenían restos de sustancias letales.

Hallazgos igualmente escabrosos se han dado en hospitales psiquiátricos alemanes hasta bien entrada la década de los 90.

El programa T4

La exposición, con sede en el Museo Alemán de la Higiene de Dresden, ya pasó por el Museo del Holocausto de Washington, que contó con una cifra récord de visitantes.

72.000 personas pasaron por la exposición, que demostraba cómo los doctores del Reich pusieron en práctica la orden firmada por Hitler el 1 de septiembre de 1939 y según la cual todos los enfermos terminales y discapacitados debían ser exterminados.

Los objetos presentes en la muestra incluían varios frascos de sedantes que los pediatras administraban a los niños condenados a "morir por compasión".

El programa de matanza masiva era conocido como T4 por la ubicación de su cuartel general, ubicado en el número 4 de la calle Tiergartenstrasse, en Berlín.

Los historiadores creen que en este y en otros cinco centros de toda Alemania, incluido un castillo en Wuerttemberg, médicos y enfermeras asistieron a la ejecución, a tiros o en cámara de gas, de unas 70.000 personas entre 1940 y 1941.

Soldados enfermos y trabajadores forzados "incapaces" también fueron víctimas del T4, oficialmente abandonado en 1941 ante el clamor popular y clerical.

La exposición demuestra cómo pese al abandono del programa, las matanzas masivas continuaron en secreto.

Tras la clausura del programa, en 1941 decenas de miles de personas fueron asesinadas con medicación o se permitió que murieran de hambre.

La exposición ya se ha topado con las críticas de los profesionales psiquiátricos alemanes, que la han tachado de inexacta. Alegan que pasa por alto las pruebas que demuestran que se mató de hambre a miles de personas consideradas dementes en instituciones psiquiátricas una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Un tema delicado

En una nación que mira con cautela a su pasado, el espinoso tema de las "muertes por compasión" pasó a tener consideración oficial relativamente tarde.

No fue hasta 1989 que se colocó una placa en la calle Tiergartenstrasse en memoria de las víctimas. Un hecho que provocó que numerosos hospitales admitieran haber colaborado con los nazis en sus experimentos en ingeniería genética.

Con motivo de la exposición, el Museo Alemán de la Higiene también ha admitido su otrora ferviente apoyo a las políticas sanitarias de Hitler.

El Museo se redime ahora al aportar su propio material, fechado en los años 30 y empleado por los nazis para el estudio de la eugenesia, término que designa el uso de la selección artificial para promover la mejora de las especies utilizando técnicas diversas.

Investigadores alemanes anunciaron a principios de octubre el descubrimiento de dos enterramientos en la ciudad alemana de Menden, al oeste del país, que contenía los restos de 50 personas que se cree murieron a manos de los nazis por ser discapacitados.

En una de las tumbas se hallaron los esqueletos de 22 niños.

Descubrimientos realizados en los últimos años han demostrado que miles de niños en precarias condiciones de salud fueron asesinados como parte del programa de eutanasia del Tercer Reich. Un programa diseñado para librar a la sociedad de los considerados "no aptos para vivir".

Solo en un hospital de Viena, 789 niños enfermos y discapacitados murieron tras la anexión de Austria en 1938.

fuente:informativos-telecinco