Las ETT son, básicamente, traficantes de mano de obra barata, actividad expresamente prohibida por Ley hasta la Reforma Laboral de junio del 94. Las ETT son los nuevos negreros para la esclavitud que ensayan en pleno siglo XXI. Son empresas especiales, dedicadas en exclusiva a la sobreexplotación. Nada producen, nada fabrican, no prestan servicio alguno. Trafican, comercian con trabajadores, como en un moderno mercado de esclavos. Se aprovechan del elevado número de parados y de la indefensión en la que vivimos.
Actúan como intermediarios entre la empresa usuaria, que demanda un trabajador y éste, que ofrece su mano de obra. De esta forma, la empresa puede cubrir sus necesidades de personal sin contratar a nadie, ya que estos trabajadores cobran el salario de las ETT. Por cierto, cobran un salario muy inferior al que perciben los trabajadores de las empresas clientes que realizan el mismo trabajo. Si la empresa cliente no está satisfecha con el trabajo realizado por el trabajador ETT, no hay problema, se cambia inmediatamente de forma gratuita. Si ese trabajador ETT cae enfermo, no hay problema, inmediatamente va otro sano. Los problemas son para los trabajadores ETT, que no tienen derecho alguno. La sobreexplotación es la primera y única regla.
Legalmente se exigen una serie de supuestos para poder utilizar trabajadores ETT. En concreto, estos cuatro:
a) Cubrir de forma temporal un puesto de trabajo permanente, mientras dure el proceso de selección o promoción; su duración máxima no puede ser superior a los tres meses. b) Atender exigencias circunstanciales del mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos, con un límite de seis meses, si no se acuerda otra duración en el convenio de la empresa cliente. c) Sustituciones de trabajadores con derecho a reserva de puesto de trabajo. d) Realización de obra o servicio determinado, sin delimitación de tiempo de vigencia, al ser de duración incierta.
La realidad supera todos esos supuestos y, en la práctica, se están sustituyendo trabajadores fijos, se emplean por tiempo indefinido, renovando cada seis meses para una función aparentemente distinta, pero para seguir haciendo lo mismo. Llega a darse el caso, en algunos sectores como limpiezas, seguridad e incluso banca, en que las propias empresas montan sus ETT para alquilarse trabajadores a sí mismas.
Fuente: Solidaridad Obrera

Las ETT no cierran porque quieren, lo que pasa es que su principal mercado, el ofertar empleos, está parado del todo. Si echan un vistazo a cualquier portal de empleo de españa como www.mtas.es o www.contactosdetrabajo.com pueden comprobar la ralentización de las ofertas de trabajo en el mercado laboral.
Saludos