
Las fantasías sexuales son representaciones mentales producto de la imaginación, las cuales son adornadas de la forma más conveniente para quien las experimenta. Aunque de manera callada, toda la gente es capaz de crearlas, y generalmente las fantasías sexuales o eróticas son ensoñaciones en las que uno aparece como protagonista de un encuentro sexual poco común. Algunos casos se acercan a la perversión pero, en términos generales, se trata de una práctica sana y muy normal.
En muchos ocasiones se recurre a ellas para elevar la excitación en la actividad sexual solitaria (masturbación), pero las fantasías también pueden romper la cotidianeidad de nuestra vida sexual y ayudarnos a superar creativamente los límites de la realidad.
Sin embargo, algunas fantasías pueden hacernos dudar sobre nuestras preferencias sexuales o la capacidad de fidelidad que tenemos.
Es importante destacar que no existen datos científicos que demuestren que las fantasías sexuales revelen detalles sobre la conformación psicológica de la persona, pues es claro que nuestros valores personales y sociales pueden diferir de nuestras fantasías.
Desde la infancia, la mayoría de la gente tiene fantasías sexuales, las cuales pueden ser utilizadas para despertar una amplia gama de reacciones. Como ya lo mencionamos, generalmente se usan para inducir o aumentar la excitación durante la actividad sexual.
Esta son algunas de las fantasías sexuales más comunes entre hombres y mujeres:
- Realizar prácticas sexuales que nunca serían capaces de llevar a la realidad.
- Tener relaciones sexuales con un extraño.
- Tener relaciones sexuales en un lugar público: en la playa, en un parque, en el coche, en el cine, etc.
- Ser dominados por conocidos o desconocidos.
- Tener relaciones sexuales con un actor, cantante, músico, etc.
- Tener relaciones sexuales con más de una persona del sexo opuesto.
- Tener relaciones sexuales con alguien del mismo sexo.
- Obligar a alguien a tener relaciones sexuales sin su consentimiento o con un asentimiento forzado.
Es importante mencionar la diferencia en cuanto a fantasías entre hombres y mujeres: los varones son más superficiales y no involucran los sentimientos, mientras que las mujeres son más románticas y emotivas, y sí incluyen los sentimientos. Así que recuerda, la idea es aprovechar nuestras fantasías, ya que además de ayudarnos a elevar nuestro deseo y excitación, rompen con la cotidianeidad de nuestra vida sexual y nos pueden hacer pasar un momento inolvidable junto a nuestra pareja.
