No sabemos a ciencia cierta. Son muchas las razones que se informan, a saber: perdí el amor, perdí la confianza, me enamoré de otra persona, necesito más libertad, quiero empezar en cero, no estoy preparado para tener hijos adolescentes, quiero estar solo, entre otras.
No importa cuál haya sido la razón real, si es que la hubo, el momento de la separación, aunque ésta haya sido deseada, planificada y anunciada, siempre es traumático. La reacción a lo desconocido puede ser impredecible.
Conocer qué sucederá en la vida de una persona separada luego de haber vivido en pareja por 1, 10, 20 o más años será siempre una incógnita. Los cambios que ocurrirán en su ser interno como en su entorno pueden contribuir positiva o negativamente en su nueva vida sexual.
Estudios reflejan que en la Escala de Evaluación de Estrés, la separación matrimonial se encuentra ubicada en segundo lugar, o sea, que ocasiona una gran tensión, preocupación, inseguridad e infelicidad. Todo cambia no por nuestra propia voluntad, sino porque los nuevos acontecimientos obligan estos cambios.
La persona que piensa que su vida será igual, no es consciente de que realmente hubo un derrumbe y la reconstrucción siempre tendrá una nueva apariencia. Sin duda, no sólo cambia el entorno, la relación con los vecinos, con los amigos y los hijos, aparece la soledad y la preocupación de “volver a empezar”.
Algunos, con el firme propósito de recomenzar, obvian otras variables que pueden condicionar este inicio: la edad, el estado de salud y el comportamiento sexual. Tres variables que usualmente no enfocamos o que pensamos están bajo control. Asimismo, también queda el dolor por el fracaso, la depresión, el temor a lo desconocido, el temor a no volver a formar una pareja feliz y a no funcionar sexualmente cómo “antes”.
Mi vida sexual
Se define sexualidad como el conjunto de experiencias sociales, psicológicas, biológicas y espirituales que dictarán cómo será nuestra manifestación sexual. Conocer cómo fue el comienzo de mi vida sexual nos ayuda a definir nuestro entorno sexual y el placer que derivaremos de éste.
Qué valor tiene una relación sexual para ti, si la relación con tu pareja era sexual más que otra cosa y si defines el sexo como una gran necesidad son aspectos muy importantes a considerar al momento de recomenzar a tener nuevos encuentros sexuales, o como los llamaríamos socialmente, “amorosos”.
Esto nos ayudará a conocer, a su vez, cómo fue la vida sexual en pareja. Según los expertos, “si era relativamente satisfactoria quedará una cierta nostalgia con la añoranza de las experiencias comunes y los placeres vividos entrando, muchas veces, en conflicto con las nuevas relaciones que se puedan tener”. Ahora, si esa vida sexual era excelente la posibilidad de comparar una pareja con otra es mucho más probable y la de comenzar una nueva relación exitosa mucho más difícil.
Tiempo al tiempo
El miedo a recomenzar es natural. Pero para recomenzar hay que definir qué estoy buscando, qué quiero con mi vida y sobre todo estar claros en cuándo estaré preparado para ese recomienzo.
La idea popular de que la sexualidad del separado es muy activa, excitante y de todos los días, está muy lejos de la realidad. El proceso de redefinición, la definición de nuevas metas, el miedo y el adaptarnos a la nueva vida sexual puede tomar tiempo; un tiempo que debemos darnos.
No debemos ser presas de presiones exteriores. Un elemento importante a considerar es el valor que tiene la relación sexual para ti y si puedes tener sexo por placer, sin compromisos, sin amor y sin ataduras. Una vez definido este valor, debes estar seguro de que la pareja que escogiste, sea ésta casual o formal, comparte tu mismo valor.
Cuando existe discrepancia entre tu valor y el de la persona con la que compartirás, añadirás más estrés a tu separación y eso es precisamente lo que no estamos buscando.
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