Al otro lado del ordenador hay gente a la que podemos molestar u ofender si desconocemos las normas básicas de comportamiento en Internet. Se conocen como ‘netiqueta’ y son reglas sencillas que no hay que olvidar si queremos ser un ciberciudadano educado y respetado por la comunidad
LA BUENA E-DUCACIÓN
Con no olvidar que al comunicarnos a través de Internet (mediante el e-mail, chats, grupos de noticias, mensajería instantánea, foros...) detrás hay personas igual que nosotros, tendremos mucho adelantado. Las normas de etiqueta en la Red (ciberetiqueta o netiqueta, del inglés netiquette) no son muy diferentes a las normas sociales de conducta que nos van inculcando desde la infancia. Lo que hay conocer es el equivalente en la Red a los buenos modales; ¿cómo se dice en la Red ‘usted primero’?
Sabemos (o deberíamos) dar las gracias y pedir las cosas por favor, no interrumpir al interlocutor, ceder el paso y hasta el asiento... y cosas menos naturales como el código de conducta de un buen peatón o conductor. En Internet, al sentido común hay que sumarle una dosis de conocimiento de un nuevo lenguaje. Así, el punto de partida es la comunicación tradicional, por teléfono o por carta, a la que hay que añadir unas normas específicas.
EL TIEMPO ES ORO
En Internet nada es lo que parece; o al menos puede no serlo. Se puede caminar por la Red con una identidad verdadera o falsa, pero sea cuál sea la que adoptemos deberemos aceptar las formas impuestas por la costumbre si queremos ser respetados por la comunidad internauta.
Lo esencial, igual que en la vida real, es no molestar y no hacer perder el tiempo al interlocutor.
No dar la paliza online equivale a cortarse antes de reenviar todas las sandeces que recibimos, respetar los temas en los foros, poner cuidado con los archivos pesados, no largar pasquines o ‘tochos’ que ni siquiera nosotros leemos.
CORREO ELECTRÓNICO
El correo electrónico es el medio de comunicación más utilizado en Internet y el que mejor debemos conocer. Si enviamos un mensaje a un amigo, el protocolo se puede obviar porque a fin de cuentas “ya nos conocemos”.
Pero, en cualquier caso, hay unas reglas básicas contribuyen a que el email no pierda parte de su gran utilidad o que no haya malentendidos, como no incluir archivos adjuntos muy pesados a no ser que sea estrictamente necesario, no escribir en mayúsculas y no enviar spam (correo comercial no deseado).
COMPORTARSE EN PÚBLICO
No hay que perder de vista que un correo electrónico no es del todo privado, pues uno nuca sabe hacia dónde va a acabar. Y ya no digamos si lo enviamos a un sitio público.
Si el destino de nuestro mensaje es un foro, grupo de noticias o lista de distribución hay que poner un poco más de cuidado para no meter la pata. Habrá que adoptar las normas comunes al correo electrónico pero además acatar las impuestas por cada foro, que son variables.
Existen unas Políticas de Uso Aceptable (PUAs) más o menos estándar y en las Preguntas Frecuentas podremos aprender las peculiaridades de cada grupo: quién puede intervenir y cuándo, si se aceptan mensajes en HTML, archivos adjuntos, etc.
Si al enviar un mensaje privado hay que guardar las formas, en uno enviado a un foro no contemplarlas puede conllevar el desprecio de la comunidad y hasta la expulsión.
El protocolo: antes de meter la pata, mirar y aprender
Existen unas normas generales de etiqueta que valen para todo. Pero luego cada herramienta de comunicación tiene sus reglas específicas. Si somos novatos en la Red, un poquito de humildad es la mejor tarjeta de visita: déjate guiar por los consejos de los que saben. Observa y toma nota.
El novato no debe amedrentarse ante el protocolo desconocido, ya que una norma fundamental de cibereducación es ayudar al recién llegado en sus primeros pasos. Pero para entrar con buen pie, toma nota de algunas reglas comúnmente aceptadas:
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CORREO ELECTRÓNICO
¡NO ME CHILLES QUE NO TE LEO! Escribir un mensaje en mayúsculas equivale a GRITAR. Queda muy feo.
Archivos adjuntos. No se debe enviar mensajes de más de un megabyte si no conocemos la calidad de la conexión del destinatario. Pregúntale antes cuánto peso está dispuesto a aceptar.
Nada de basura. No reenvies a diestro y siniestro cualquier sandez que te llega. Ojo con las falsas alarmas de virus, los mensajes en cadena y, por supuesto, el spam y los virus auténticos (si abres un archivo adjunto desconocido puedes infectar también a tus amigos).
El mensaje correcto. Hay convenciones que no son imprescindibles, pero que está bien conocer:
Coloca las direcciones en la línea 'CCO' (Con Copia Oculta) si envías el mensaje a varias personas que no se conocen entre sí.
Responde siempre a los mensajes aunque sea con un OK.
Si no es imprescindible, quita eso de ‘confirmación automática de la lectura’ y no emplees gratuitamente el símbolo ‘urgente’.
FOROS Y GRUPOS DE NOTICIAS
Tu herramienta para participar es un mensaje, así que aplícate las normas del correo electrónico y además trata de enterarte de las particulares de cada comunidad. Lo mejor es pasar un tiempo de mirón (lurker) para ver qué se cuece en el foro y cómo las gasta el personal. Ya habrá tiempo de meterse sin tapujos. Se trata, a la postre, de poner nuestro granito de arena a que el foro cumpla sus objetivos, sean éstos los que sean: informar, divulgar, entretener, etc. Algunas normas comunes:
¿Y tú de quién eres? Preséntate en el primer mensaje, sin alardes, y firma todos los demás en un línea (o dos), sin florituras ni dibujitos.
No te salgas del tema de la conversación y mucho menos envíes publicidad, ni tuya ni de terceros, a un foro.
Lee todos los correos nuevos de una lista antes de responder para evitar repeticiones.
No envíes un mensaje privado a un foro a ni compartas los mensajes de una lista sin permiso del autor.
¡Contente! Las comunicaciones electrónicas son instantáneas e invitan poco a la reflexión, y es fácil darle al botón de enviar antes de tiempo y luego arrepentirse. Relee el mensaje antes de enviarlo.
Evita el flamming. No te enzarces en una discusión que no va a ningún sitio. Evita los sarcasmos y no caigas en un intercambio de insultos: responde al contenido del mensaje e ignora el tono. En una discusión acalorada, date un tiempo antes de responder.
Lo bueno, si breve... Respeta el tiempo de los demás usuarios. Aunque es habitual el empleo de abreviaturas de procedencia anglosajona, como BTW (a propósito), FYI (para tu información) o IMHO (en mi humilde opinión), no se debe abusar de ellas ni descuidar el lenguaje con la excusa de que en Internet se escribe muy deprisa.
Pon un ‘Asunto’ adecuado y modifícalo en respuestas o reenvíos si cambias el tema.
En las respuestas incluye parte del mensaje original para que se sepa de qué estás hablando.
Evita el HTML en la medida de lo posible. Para ‘dar formato’ a un mensaje de texto se emplean caracteres como > para citar párrafos, el asterisco hace las veces de *negrita* y el guión bajo de _subrayado_.
EN LOS ‘CHATS’
En las salas de charla debes ceñirte al tema, no enviar publicidad, no gritar (utilizar mayúsculas) ni repetir frases, no abusar de los scripts que ensucian la conversación con colores y ventanas nuevas...
Además tienen su propio lenguaje que hay que conocer: los textos largos no se toleran, prolifera el uso de acrónimos, letras que hacen las veces de palabras y ‘emoticones’. Pero no los temas, son un territorio abierto a los novatos y siempre habrá una mano dispuesta ayudarte. Entra en la ‘habitación’ sólo con una premisa: “¡Sé agradable, juega limpio y diviértete!”.
¡SONRÍA, POR FAVOR! :-)
En las comunicaciones electrónicas el receptor no nos ve la cara, y es muy probable que no interprete el texto tal como nosotros pensamos. Para dar pistas al interlocutor sobre tu estado de ánimo o el verdadero sentido de una frase echa mano de los emoticones (smileys), pero nunca abuses de ellos. No es lo mismo “Eres un guarro” que “Eres un guarro ;-)”.
Los smileys más comunes denotan felicidad :-), tristeza :-), sorpresa :-o, preocupación :-/ o complicidad ;-), pero hay decenas de ellos.
Seguro que Scott E. Fahlman, un investigador de la Universidad de Carnegie Mellon (EEUU), no imaginó que con su mensaje enviado en 1982, en el que proponía :-) y :-( para distinguir una broma de lo que no lo es, estaba creando un nuevo lenguaje universal.
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