La primavera, heraldo de tantas cosas buenas, es traicionera para los pacientes con alergias estacionales. Mientras otros se pasean despreocupados por los campos de narcisos, las personas con estas alergias se encaminan a la farmacia en busca de alivio para sus síntomas, sean estornudos o picor en los ojos.
Estudio de un caso
El señor G., un contador de 27 años, había tenido alergias leves en los últimos años, especialmente en primavera. Cuando los ojos le picaban y empezaba a estornudar, tomaba un antihistamínico de venta libre. La medicación aliviaba los síntomas pero le producía somnolencia. Entonces comenzó a ingerirla por la noche, y aunque se sentía un poco atontado a la mañana, el efecto se disipaba antes de concurrir al trabajo, donde nadie se había percatado aún de su malestar.
Hasta que un día, tras su habitual caminata por el parque, llegó al trabajo y estornudó durante 30 minutos y se sonó la nariz 26 veces. Le dolían las costillas, y los ojos, enrojecidos y lagrimeantes, le picaban y ardían terriblemente. El jefe le sugirió que regresara a su casa y se cuidara. El señor G. fue a la farmacia, compró unas píldoras para el resfrío, y a la mañana siguiente... estaba mucho peor. Además de la secreción nasal y la picazón ocular, tenía el pecho congestionado, dificultades respiratorias y sibilancia.
Por último fue a ver a su médico, quien, luego de comunicarle que no tenía un resfrío fuerte sino un serio ataque de alergia estacional, lo derivó a un alergólogo. Y fue entonces cuando conocí al señor G.
¿Qué son las alergias estacionales?
Las plantas se reproducen sexualmente esparciendo el polen de una planta a otra de la misma especie. Las plantas con flores bellas y aromáticas atraen a los insectos, que esparcen el polen mientras vuelan de flor en flor. En cambio, las que tienen flores feas e inodoras no resultan atractivas para los insectos y dependen del viento para diseminar el polen. Cuando el polen ingresa en el aire, es inhalado por los seres humanos y los animales. Si usted es uno de los 40 millones de estadounidenses genéticamente propensos a las alergias, el polen puede enfermarlo.
¿Cuándo comienza y cuándo termina la alergia?
Desde el inicio hasta el final de la primavera, los árboles son los principales productores de polen en las zonas templadas de Estados Unidos. Cuanto más al sur viva el paciente, más pronto comenzará la alergia estacional. En Florida, la polinización de los árboles empieza en enero, y en Nueva York, a mediados de marzo.
Este tipo de alergia es provocado por malezas o por pastos cultivados que dan flores, e incluso por la savia volátil del pasto cortado. La fecha de aparición de la alergia depende del lugar donde reside el paciente: en el sur de Estados Unidos aparecen en abril, y en el norte, en junio. Hacia el mes de julio, las alergias al polen generalmente desaparecen. Pero en ciertas zonas del país, el verano suele ser propicio para las esporas del moho transportadas por el aire.
Para reproducirse, ciertos hongos despiden esporas de moho que causan reacciones alérgicas. Hacia el fin del verano se desprende el polen de la ambrosía (ragweed), y los problemas empiezan de nuevo para los alérgicos a esa hierba. Finalmente, las heladas ponen fin a la estación del polen y del moho hasta la próxima primavera, cuando el ciclo recomienza.
Consultar al médico
¿Cómo es el tratamiento?
Antes de pensar en un tratamiento, hay que determinar si se padece una alergia estacional. Los síntomas más frecuentes son estornudos, secreción nasal, picor y dolor de garganta, picazón y lagrimeo en los ojos, sibilancia, tos, fatiga y dolor de cabeza. Los ataques de alergia pueden presentar algunos de estos síntomas o todos, y ser leves o incapacitantes. En ciertas personas, las alergias provocan problemas en los oídos y en los senos paranasales. Si estos síntomas aparecen todos los años en la misma época y duran más que un resfrío, es posible que sea una alergia estacional.
Si usted sospecha que puede tener una alergia estacional, debe consultar al médico. Un examen y un informe de los síntomas bastan para diagnosticar este tipo de alergias. Las enfermedades vinculadas con las alergias estacionales son: la rinitis alérgica, que afecta la nariz y la garganta; la conjuntivitis alérgica, que produce enrojecimiento y picazón en los ojos, y el asma alérgica, que causa sibilancia, congestión y opresión en el pecho. También es posible experimentar una combinación de estos síntomas.
Hacer una prueba cutánea
Es necesario averiguar las causas del problema. Los alergólogos están preparados para hacer pruebas de alergia simples, indoloras y precisas. Identificar al culpable del malestar lleva sólo quince minutos.
Los árboles que suelen provocar reacciones alérgicas son el roble, el arce y el abedul. Entre las hierbas alergénicas figuran la cola de topo (Timothy grass), el pasto mallín (June), una variedad de heno (Orchard) y el pasto de Bermuda. Si bien el polen de la ambrosía es el alergeno más común de todos, otros pólenes también causan problemas; por ejempo, el polen del llantén, del quenopodio, de la badiana (o anís estrellado) y de la artemisa (mugwort).
Iniciar un tratamiento
En general el tratamiento de la alergia comienza con la evitación. Luego se agrega la medicación, y si esta no resulta eficaz, se pueden aplicar vacunas antialérgicas que inmunizan al paciente contra el polen en cuestión.
Medidas ante lo inevitable
La evitación: Es difícil evitar el polen de los árboles cuando este se encuentra en el aire que respiramos. No obstante, se pueden tomar algunas medidas básicas:
- Mantener cerradas todas las ventanas de la casa y del auto.
- Lavarse la cabeza antes de acostarse, si se ha estado al aire libre, pues puede haber polen
en el pelo. - Bañar las mascotas que han estado al aire libre.
Sin embargo, para la mayoría de los personas alérgicas la evitación es poco práctica y no surte efecto. Cuando la evitación no basta, recurrimos a la medicación. Actualmente, hay medicamentos muy eficaces para tratar tanto las alergias estacionales como un amplio espectro de síntomas. Las alergias de los ojos, la nariz y los pulmones pueden tratarse con una píldora o una dosis de jarabe
Medicamentos
Los antihistamínicos: Las píldoras antihistamínicas son el mejor ejemplo de medicamento antialérgico que ataca diversos síntomas. Los antiguos antihistamínicos de venta libre como Benadryl provocan somnolencia; en cambio, los nuevos antihistamínicos son más seguros y eficaces y causan poca somnolencia. Incluso algunos medicamentos, como Claritín y Allegra (que se vende con receta), no producen ningún tipo de somnolencia. Zyrtec puede causar modorra en algunos individuos; por eso es recomendable tomarlo a la noche.
Aerosoles y gotas: Otro método eficaz consiste en aplicar el medicamento en las superficies afectadas. Por ejemplo, los aerosoles permiten que la medicación penetre directamente en la nariz. Corticosteroides (antiinflamatorios) tales como Flonase, Nasonex, Nasocort, Nasarel, Nasalide, Rhinocort, Nasalcrom o Atrovent son muy eficaces. Los antihistamínicos bloquean los efectos de la histamina, que provoca estornudos, picazón y sibilancia. Los corticosteroides bloquean la inflamación en general. Un buen aerosol nasal contra la histamina es el Astelin. También hay gotas oculares que combaten los síntomas de la conjuntivitis alérgica.
Vacunas antialérgicas: El sistema inmunológico de una persona con alergia trabaja tiempo extra. Eso no significa que sea deficiente, sino que responde de una manera inadecuada. Las vacunas antialérgicas, cuyo propósito es lograr que el sistema inmunológico responda adecuadamente, consisten en pequeñas cantidades del alergeno inyectadas a intervalos semanales. Poco a poco el cuerpo se vuelve inmune a esa sustancia en particular y, finalmente, deja de responder al antígeno con una reacción alérgica. A veces las vacunas antialérgicas logran eliminar todo rastro de la afección. Estudios recientes demuestran que la mejoría persiste durante tres o más años después de haber interrumpido las inyecciones.
No todos los que padecen alergias estacionales necesitan vacunas antialérgicas, pero si su vida se ve perjudicada por la enfermedad, entonces deberían discutir el tema con el alergólogo.
Cómo mejorar
La gente ya no tiene por qué soportar las alergias. Desde los tratamientos con uno o varios medicamentos hasta las vacunas antialérgicas, hay soluciones para las alergias, sean leves o graves. Lo más recomendable es hacerse una prueba cutánea, iniciar un tratamiento... y mejorar.
Un estudio de caso con final feliz
Al señor G. lo conocí en el consultorio. Luego de escuchar su lamentable historia y de examinarlo, descubrí que presentaba síntomas de una grave alergia estacional. Según los resultados de la prueba cutánea, no sólo era alérgico al polen de los árboles (robles, arces, olmos, sicomoros, abedules y álamos), sino también al polen del pasto y de la ambrosía. Me comentó que era alérgico a varias frutas y frutos de cáscara dura, pues cuando los comía le picaba la boca. Le respondí que muchos pacientes alérgicos al polen de abedul reaccionaban de ese modo a ciertos alimentos.
Le receté un antihistamínico no sedativo, un aerosol nasal con un esteroide y gotas oculares. El señor G. volvió al trabajo ese mismo día y desde entonces no ha tenido ninguna reacción alérgica aguda. Luego de analizar juntos la posibilidad de reemplazar la medicación por vacunas antialérgicas, decidimos comenzar con las inyecciones a fines de otoño, cuando termine la estación de la alergia. La próxima primavera, el señor G. estará mucho mejor.
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