
¿Has descubierto que te cuesta trabajo relacionarte con los demás? ¿No te atreves a tomar decisiones? ¿Te das por vencido fácilmente y temes hacer el ridículo? La mala noticia: tienes un problema de inseguridad que puede anclarse en tu personalidad. La buena: hay solución.
Si te has identificado, seguro responderás en forma afirmativa a las preguntas anteriores. A lo mejor te sientes perdido en un laberinto sin salida y todo el tiempo te cuestionas: “¿Qué me pasa?”, “¿quién soy?” o, “¿qué hago aquí?”, lo cual es de lo más normal en estos casos. No te angusties, pues te vamos a echar la mano para que entiendas mejor lo que sucede y así puedas solucionar la bronca.
“La autoestima o valoración que uno tiene de sí mismo se origina en la relación con los padres”, refiere la Dra. Cintia Rosas Rodríguez, psicoanalista de la Universidad del Valle de México, quien explica que dependiendo de cómo nos miran ellos, podemos adquirir buena o mala autoimagen.
Desmenuzando tu problema
Como puedes ver, la seguridad en ti mismo no es una cualidad con la que naces, sino el resultado de tu convencimiento de que eres una persona valiosa, capaz de manejar determinadas situaciones con éxito y que puedes ofrecer algo de valor a los demás.
“Ahora, esta percepción también se ve influenciada por el momento histórico que vivimos, en el cual la sociedad te va dictando qué es lo más valorado del momento, lo que tiene que ver en la actualidad con cuestiones físicas y de estatus”, comenta la entrevistada.
Sin duda, lo anterior te pega mucho pues, por un lado, tienes la parte de la valoración a partir de la relación con tus padres y, por otro, lo que establece la sociedad. Prácticamente todo el tiempo te están bombardeando con infinidad de cosas que se resumen en que es más importante “tener” que “ser”, y ello ocasiona que tu seguridad disminuya.
Te pongo un ejemplo: se le da alto valor a todas las posesiones consideradas de prestigio, como los celulares más sofisticados, ropa de marca, reproductores de MP3 y MP4 de última generación, o visita a los antros de moda. ¿Y qué pasa con quien no tiene estos objetos o no sigue cierto estilo de vida? Es excluido del grupo, ¿cierto?
“En consecuencia, el expulsado siente que no tiene valor, vive insatisfecho y puede manifestar actitudes violentas, apatía (falta de vigor o energía) y bajo desempeño en todas sus actividades. Aunque hay otros casos en que los chavos demuestran lo contrario y se comportan como si fueran ‘la neta’, pero en el fondo no están disfrutando lo que hacen”, señala la especialista en salud mental.
Ahora bien, también es posible que te hayas adentrado un poco en la vida de las celebridades y te hayas enterado que se compraron una isla, residencia de millones de dólares, tres autos de lujo o que 2 ó 3 veces a la semana se van de compras a los almacenes más exclusivos.
Quizá este tipo de vida sea uno de tus ideales, lo que se debe a que algunos medios de comunicación te venden la idea de que esto es la felicidad, pero es mentira. Si ves más allá, te aseguro que no te agradaría vivir así, pues muchas de esas personas cargan una serie de problemas terribles, como adicciones, enfermedades ocasionadas por excesos y trastornos alimenticios, además de que se ven envueltos en escándalos o los encarcelan.
Cuidado con las consecuencias
Toma en cuenta que si una persona no resuelve sus conflictos durante el desarrollo de la etapa que está viviendo los va a ir arrastrando. “Si el adolescente no logra resolver la tarea principal, que sería crecer, madurar y dar el paso a la adultez, al llegar a cierta edad no aceptará el paso del tiempo por inseguridad, lo que se alcanza a ver en personas de 40 a 50 años que tratan de actuar como chavitos”, advierte la Dra. Rosas Rodríguez.
Además, todo el tiempo viven tapando inseguridades y deficiencias; no saben qué quieren y lo que hacen es regresar, emocionalmente, a etapas anteriores. Esto suele apreciarse en personas cuyas madres siempre están “sobre ellas”, les dicen todo el tiempo lo que tienen que hacer y siempre les resuelven la vida. ¿Acaso te gustaría vivir así a futuro?
“Lo anterior nos demuestra que la sociedad se va organizando para que la gente no crezca ni sea independiente, y busca que seamos inmaduros. ¿Qué finalidad tiene esto?, garantizar una población consumista (que busca la felicidad personal mediante la compra de bienes y servicios), aunque en el fondo siempre haya insatisfacción y dependencia”.
¡Actúa ya!
Sabemos que es difícil ver toda esta situación como problema, pero reflexiona sobre cómo es tu vida y si te sientes a gusto con ella y eres feliz. Ello te ayudará a tomar conciencia de tu realidad.
Ahora bien, si necesitas “un norte”, con ayuda de la especialista te damos los siguientes tips para que medites sobre ellos y descubras algunas cosas importantes:
- Te sientes triste e insatisfecho en la escuela.
- Te da miedo expresar lo que sientes y lo que piensas.
- No estás rindiendo en las actividades que te gustan.
- Percibes que tu relación de pareja no está bien.
- Asumes tu sexualidad sin cuidados ni protección.
- Tienes pleitos exacerbados (muy intensos) y continuos con tus padres, y no mantienes comunicación con ellos.
- Estás muy clavado en algún grupo (emos, darketos o punketos) y sientes que fuera del mismo no eres nada.
- Lo externo tiene más importancia que lo interno.
- Sientes que has perdido creatividad.
Si te has identificado con los puntos anteriores, no es mala idea que busques ayuda profesional; sacúdete los prejuicios respecto a que quienes toman terapia con psicólogos, psicoanalistas o psiquiatras están locos. Esto no es más que mito urbano basado en la falta de información y educación en salud.
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