A quién no le gustan esos meses idílicos del comienzo de una relación? Estás enamorado, aturdido y ni te imaginas que tu nueva pareja te pueda hacer daño. Hasta que, ¡pum!, un día cualquiera la burbuja estalla. Él se olvida de una promesa o ella llega una hora tarde por tercera vez y, de repente, en lugar de besaros os estáis peleando. Bienvenido al mundo real.

Suelo decirle a las parejas que su primera pelea es en realidad el principio de una relación seria. Hasta que no os enfrentáis y superáis los primeros sentimientos de decepción, lo que tenéis es una relación que no ha sido puesta a prueba. En otras palabras, discrepar os puede unir más. Siempre y cuando os comportéis como dos personas adultas.

Después de un tiempo, cualquier pareja hará algo que te molestará o te decepcionará… Nadie es perfecto. Lo más importante no es que haya una pelea, sino cómo la resolváis y la superéis. Éste es el secreto de una relación larga, sana y apasionada.

Teniendo todo esto en cuenta, lee los siguientes consejos acerca de cómo sobrevivir a vuestra primera riña (para que podáis llegar a vuestra reconciliación lo antes posible).

1. Nada de insultos ni de apuntar con el dedo. Piénsatelo bien antes de soltar “Te estás comportando como un completo idiota” o “Todo esto es por tu culpa” cuando la cosa se caliente. ¿Por qué? Porque aunque sea verdad, echarle la culpa a tu pareja no va a resolver la pelea. Sólo conseguirás que salten las defensas de tu pareja y que se corte la comunicación. No hay nada que encienda más una riña que responder de forma irracional. Acabaréis en una competición por ver quién tiene razón en lugar de solucionar el problema.

Y si es así como empezáis vuestro historial de discusiones la situación no puede hacer más que empeorar. Cuantos más insultos haya en vuestras peleas en lugar de escuchar y cuanto más os esforcéis en echarle la culpa a la otra parte, más difícil será superar las diferencias que surgen en toda pareja.

2. Mantener los absolutos fuera de la conversación. Las palabras como “siempre” y “nunca” no deben pronunciarse en una primera pelea y en el momento que las dices te arriesgas a que acabéis en extremos opuestos. Las expresiones “Nunca me escuchas” o “Siempre soy lo último para ti” pueden estar en tu cabeza pero es muy probable que no sean correctas. En realidad, seguro que más de una vez durante esos gloriosos primeros meses tu pareja escuchaba embelesado tus palabras y se saltó alguna tarea del trabajo o alguna reunión familiar para estar contigo. Así que deja los absolutos a un lado. No lleváis tanto tiempo juntos como para dictar sentencias.

3. Di “yo” más a menudo. Si te das cuenta de que empiezas muchas oraciones con “tú”, lo más probable es que tu pareja se ponga a la defensiva o te devuelva el ataque. Lo que debes es hacer es centrarte en tus sentimientos, necesidades y deseos. Prueba a decir, “Es muy importante para mí que conozcas a mis amigas, o me molesta que canceles nuestros planes en el último minuto”. La forma de decir las cosas es especialmente importante en la primera pelea porque todavía os estáis descubriendo y debes comunicarle a tu pareja qué esperas de vuestra relación.

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4. Tómate un tiempo de descanso. A veces lo mejor que puedes hacer en vuestra primera discusión es tomarte un momento para calmarte y ordenar tus ideas. “Sé que tengo facilidad para perder los papeles cuando me presionan demasiado, así que durante la primera pelea con mi novio me fui a darme una ducha de 45 minutos”, recuerda Diana López, de Madrid. “Además de volver muy limpia, estaba en condiciones de mantener una conversación como una mujer adulta en lugar de cómo una jovencita emocionalmente explosiva”.

Un buen truco consiste en decir: “Ya veo que los dos tenemos una opinión muy clara acerca de este tema y yo respeto tu opinión pero necesito tomarme un respiro. ¿Qué te parece si dejamos de tratar este asunto durante 10 minutos (o 30 minutos, una hora) y luego lo retomamos? Advertencia: si os ponéis de acuerdo para hacer una pausa, tenéis que volver a hablar sobre este tema cuando se acabe el descanso. No vale con esconderlo debajo de la alfombra.

5. Pelearos juntos, no uno contra el otro. Las discusiones suponen un enfrentamiento por naturaleza, pero si sois capaces de encontrar una solución juntos, es más probable que vuestra relación en ciernes sobreviva. Una buena táctica consiste en definir lo que está sucediendo. Tan pronto como uno de vosotros se de cuenta de que habéis empezado una pelea, decid algo como ‘Oye, creo que estamos teniendo nuestra primera discusión’. Después, sentaros en cualquier sitio el uno frente al otro y hablar haciendo turnos… incluso lo podéis cronometrar para que cada uno tenga un minuto ininterrumpido para exponer su postura.

Podéis decir frases como “¿Qué piensas acerca de este problema?” o “¿Cómo crees que podemos trabajar juntos para solucionarlo?” Invitar a la otra persona a que exprese sus ideas y buscar juntos la solución os puede ayudar a poner punto final a la riña.

6. Centraros en el tema que estáis tratando. Cuando estáis aprendiendo a discutir es importante intentar resolver los problemas de uno en uno y no convertir este incidente aislado en una batalla campal llamada “¿qué le pasa a nuestra relación?” “Describe lo que hizo tu pareja de la forma más específica posible en lugar de presentarlo como un problema de su carácter”. Es decir, “Cogiste el mando a distancia y cambiaste de canal sin preguntarme” es muy distinto de “Eres un egocéntrico y un egoísta”. Y no vuelvas a sacar otros asuntos que no tienen nada que ver con esta discusión (por ejemplo, pasar de hablar del mando a distancia a cómo tu pareja siempre llega un poco tarde a las citas). No es conveniente que una pequeña batalla se acabe convirtiendo en una guerra abierta.

7. No te lo tomes como una señal para acabar con la relación. Puede que en medio de la discusión estés pensando, No merece la pena… esto se acabó, pero tomar una decisión acerca de tu relación incipiente en un momento así no es una buena idea. Cuando una pareja tiene su primera pelea, los integrantes se pueden llegar a sentir consternados, sorprendidos, traicionados, asustados, tristes, enfadados o incluso puede que lleguen a pensar que apostar por esta relación no tiene sentido. ¿Por qué se produce esta reacción tan fuerte? Porque la discusión ha destrozado la ilusión de armonía que teníais hasta ese momento. En lugar de tirar la toalla, acepta esta situación como una oportunidad para aprender y no como una pelea en la que tengas que ganar o perder. Es muy probable que superéis esta discusión… y muchas más.

Sigue estos consejos y dedica todos tus esfuerzos a la reconciliación.

Fuente:Msn
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