La Denuncia UMPC: ¡Alerta! Los teléfonos móviles/celulares pueden ser muy dañinos para la salud

Pese a la baja potencia de las microondas que desprenden los teléfonos móviles, crece la certeza de su peligrosidad, debido sobre todo a la cercanía del cerebro mientras se utiliza y al abuso que de estos aparatos se hace en los últimos tiempos.
La proliferación de la telefonía móvil, así como la extensa población que posee uno de estos aparatos, ha disparado la controversia sobre los posibles riesgos que se pueden derivar, tanto de su uso prolongado, como de las antenas de repetición que se colocan indiscriminadamente.
Dentro de las teorías sobre los posibles perjuicios causados, se enfrentan dos posturas, la de los investigadores de las compañías telefónicas, y la de las investigaciones independientes, cuyas conclusiones, son ciertamente alarmantes.
Una polémica abierta
Son numerosos los estudios realizados para comprobar si las radiaciones emitidas por los teléfonos móviles pueden ser dañinas para la salud. Pese a no existir pruebas determinantes a este respecto, muchos científicos encuentran una relación directa con la utilización de estos aparatos y la aparición de trastornos como la pérdida de memoria, cambios de comportamiento, trastornos del sueño e incluso la aparición de tumores cerebrales.
Significativa, es la opinión de William Stewart, catedrático de biología, Presidente de la Real Sociedad de Edimburgo y responsable de un estudio encargado por el gobierno británico, para el que ”pese a que los efectos negativos de los teléfonos móviles no están probado, no se lo recomendaría a mis nietos”. A pesar de la falta de pruebas fehacientes, el uso masivo y continuado de estos aparatos puede convertir cualquier riesgo, por ínfima que sea su incidencia, en un problema de salud importante.
Posibles efectos de móvil
A corto plazo y según algunas investigaciones, las radiaciones excesivas de los teléfonos móviles, pueden causar estrés, pérdida de memoria, mente en blanco, estados de confusión, dolor de cabeza persistente, insomnio y trastornos del sueño, ruidos y zumbido de oídos, mareos, vértigo, ritmo cardiaco alterado o subida de la presión sanguínea.
A largo plazo y con una exposición reiterada, tanto los móviles como la cercanía de sus antenas, pueden llegar a provocar pérdida de defensas en el sistema inmunitario, aparición de tumores cerebrales o el envejecimiento prematuro de la célula. En experimentos con ratones, se ha demostrado que el ciclo de actividad y descanso se invierte cuando se recibe una dosis de radiación equivalente a la del móvil.
Medidas de precaución
A la espera de que los científicos encuentren pruebas más concretas sobre los posibles efectos perjudiciales de la telefonía móvil, pueden tomarse una serie de medidas preventivas, que además eviten el uso abusivo de este aparato tan de moda.
Utilizar auriculares, reduce hasta en diez la cantidad de radiaciones del teléfono móvil.
Mantener el teléfono móvil lo más alejado posible cuando no se usa, no sólo evita las emisiones, sino también la tentación de utilizarlo de forma innecesaria.
No abusar del móvil, puede ahorrar salud, además de dinero. Hay que intentar que las llamadas que realicen, sean lo más breves posible.
Evitar su utilización por niños o menores de 16 años, en los que el hueso craneal y la masa cerebral se encuentran en periodo de formación.
No llevar el teléfono móvil pegado al cuerpo, enganchado cerca de los riñones, en el bolsillo encima del corazón o en bolsillo del pantalón, cerca de la ingle.
No utilizar el móvil en el coche, a parte de producir distracciones y poder causar accidentes, el metal de la carrocería provoca un fenómeno de reflexión de las ondas electromagnéticas, con un aumento de la exposición.
No dejarlo en la mesilla de noche, evitará que las radiaciones afecten a la persona mientras duerme.
Si se utiliza un marcapasos, se debe mantener el teléfono móvil lejos del generador de impulsos.
A la hora de comprar un móvil, hay que intentar que éste posea una antena que se pueda extraer, ya que de esta forma se alejan las ondas del cerebro. De la misma forma se procurará, no sólo que la última generación haga referencia exclusivamente a la tecnología, sino también a su aislamiento.
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Atención las antenas de móvil son también una preocupante cuestión de salud:
Las ondas emitidas por estas antenas penetran fácilmente en edificios y personas y son absorbidas por el cuerpo humano. Precisamente porque el cuerpo humano funciona en su conjunto como un campo electromagnético, cualquier campo electromagnético externo puede interferir su funcionamiento y producir efectos biológicos devastadores.
En los últimos años, con el desarrollo de los teléfonos móviles hemos visto que se han colocado antenas por todas partes; antenas repetidoras que hacen posible que los móviles tengan cobertura. Las antenas de radiofrecuencia de las estaciones de base de emisión de telefonía móvil son estrechas y de 1 metro de longitud aproximadamente. Varias antenas de esas características se montan sobre una torre, cuya altura es generalmente de 20 a 50 metros, o sobre un edificio.
Las antenas de telefonía móvil emiten un rayo de radio frecuencia de forma horizontal y muy estrecho casi como el de un foco de luz, que es casi paralelo al piso. Dada la escasa amplitud vertical del rayo, la intensidad del campo de radio frecuencia sobre el suelo directamente debajo de la antena es escasa y disminuye rápidamente al alejarse de ella.
A cualquier distancia, los niveles en el suelo del campo de radiofrecuencia de las estaciones de base se hallan muy por debajo de los límites marcados por las directrices internacionales para la exposición del público en general.
Algunas antenas montadas en azoteas tienen vallas para evitar que las personas se colo-quen en sitios donde los campos de radiofrecuencia (RF) desbordan esos límites. Dado que las antenas montadas en paredes laterales de edificios dirigen su potencia hacia el exterior, las personas que se hallan en el interior no están demasiado expuestas. Las emisiones que producen estas antenas están dentro de las llamadas de radiación no ionizante, que es toda energía en forma de ondas que se propagan a través del espacio.
TIPOS DE ANTENAS Y EMISIONES DE RADIOFRECUENCIA
Las ondas de radio generadas por algunas antenas (particularmente las de emisoras de radio FM y televisión en VHF) son más absorbidas por los humanos que las generadas por otras fuentes (tales como antenas de estaciones base de teléfonos móvil); pero una vez que la energía ha sido absorbida los efectos son los mismos. Además, las antenas de radio FM y televisión son de 100 a 5.000 veces más potentes que las antenas de estaciones base de telefonía. La radio AM tiene una frecuencia alrededor de 1 MHz, la radio FM tiene una frecuencia alrededor de 100 MHz. Los teléfonos celulares (móviles) operan a 860-900 MHz y los SCP operan a 1.800-2.200 MHz.
En teoría a más frecuencia menos capacidad de alterar los mecanismos fisiológicos de un organismo vivo.

EFECTOS SOBRE LA SALUD
Aunque es indudable que ejercen efectos biológicos, el papel de las radiaciones no ioni-zantes como agentes cancerígenos es polémico. Se piensa que, en todo caso, actuarían como promotores tumorales, con escaso o nulo poder inicial para convertir genes normales en oncogenes. En muchos trabajos se ha determinado un mayor riesgo relativo de leucemias, tumores cerebrales y otros cánceres en sujetos que residen en las proximidades de las líneas de alta tensión y entre distintas poblaciones expuestas profesionalmente.
Las actuales pruebas científicas indican que no es probable que la exposición de campos de RF, los que emiten los teléfonos móviles y sus estaciones de base, induzca o promueva cánceres. Para dilucidar el problema de la exposición localizada, un estudio importante, que está realizando el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer - organismo especiali-zado de la OMS - examina las relaciones entre la utilización de teléfonos móviles y posibles efectos adversos a largo plazo para la salud.
El problema está en la cercanía en sentido horizontal, a más de 10 metros que es lo que la normativa dispone, los riesgos son mínimos.
Deben tomarse precauciones cuando se utilicen los teléfonos móviles (los aparatos indivi-duales). En algunos casos, los teléfonos móviles pueden interferir con sistemas aéreos de navegación, y con ciertos dispositivos médicos, como marcapasos y audífonos. Las personas que utilicen tales dispositivos deben consultar a su médico para determinar su susceptibilidad a esas interferencias.
A pesar de que los niveles del campo de radiofrecuencia en torno a las estaciones de base no se consideran un riesgo para la salud, las decisiones sobre su emplazamiento deben tener en cuenta la estética y la sensibilidad del público. Ubicar, por ejemplo, estaciones de base cerca de jardines de infancia, escuelas y parques infantiles puede requerir una consideración especial. La libre comunicación y el debate entre el operador de telefonía móvil y el público durante los estadios de planificación para una nueva antena pueden ayudar a crear una mayor comprensión pública y a que se acepten mejor las nuevas instalaciones.
Un eficaz sistema de información sanitaria y de comunicación entre científicos, gobiernos, la industria y el público puede ayudar a ampliar el conocimiento general sobre la tec-nología de los teléfonos móviles y a reducir desconfianzas y miedos, más que reales, imaginarios.
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